Mestre Jr, un peligro para la ciudad porque no tiene ni idea

En estos días la ciudad de Córdoba se vio inundada por afiches del candidato radical a la intendencia que dice que hace falta “orden” y “firmeza” que supuestamente las va a imponer él. ¿A qué se referirá?. Esas palabras suenan feo; a milicos, a ajuste y mano dura, propias de otras épocas que quedaron atrás. ¿Pensará resolver de esa forma la situación caótica de la administración? ¿Con el latigo en la mano? Tal vez pretenda emular el orden que quiso imponer papá Mestre, que enfrentó a los municipales con rudeza y tuvo cinco años de duros conflictos que solo terminaron cuando sus aspiraciones a ser gobernador le aconsejaron arreglar con el gremio y aceptar sus pretensiones salariales. La ciudad padeció su testarudez en esos años. O tal vez cuando impuso orden con represión en la crisis de diciembre de 2001, con el saldo de 39 hijos del pueblo muertos. Puede ser que se refiera al orden administrativo que impuso a rajatabla papá cuando fue gobernador, recortando los servicios educativos y de salud y congelando los salarios de los trabajadores públicos. Damos por sentado que Junior se refiere a poner en “orden” con “firmeza” la administración pública municipal y, por declaraciones recientes, violando el derecho a la estabilidad de los trabajadores.
Está claro que el candidato radical a la intendencia adscribe,  como todo su partido en la actualidad, a una concepción neoliberal, privatista, y eficientista y se monta sobre la animadversión imperante hacia los empleados públicos y en especial a los municipales, para hacer campaña edulcorando los oídos de los cordobeses presentándose como el  que los va a disciplinar.
Es probable que de esa forma consiga algunos votos, pero lo que no va a conseguir, si ganara la elección, para decepción de sus votantes y el padecimiento de todos, es hacer funcionar el aparato administrativo devenido en máquina de impedir. Para eso hace falta una estrategia de reformulación del Estado Municipal pensando en una Córdoba para los próximos veinte años. que debe implicar un cambio de paradigma organizacional basado en la calidad de los servicios y en un cambio cultural. Para eso hay que saber. Hay que tener proyecto político de largo aliento y se debe involucrar a los vecinos y al personal en esos proyectos. Sin estas condiciones se va al fracaso. Con el látigo solo se cosecha conflictos y boicot. Y sería de esperar que si se opone a la efectivización de los contratados de la actual gestión que, al menos, se comprometiera a no tomar ni un empleado más en esas condiciones. Difícil que lo haga porque, seguramente, como casi todos los demás candidatos ya tienen compromisos asumidos con sus militantes para darles trabajo en la Municipalidad, reiterando una conducta que no tiene sanción: la violación sistemática de la Carta Orgánica Municipal y demás ordenanzas que rigen la relación laboral y el funcionamiento administrativo de la comuna.
Alberto Hernández

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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