En Colombia crece la resistencia civil contra la parapolítica.-

La ultima quincena de junio tuvo a los colombianos en estado de indignación. El proyecto de reforma a la justicia que envío el presidente Santos a principios del corriente año con el objetivo de agilizar un sistema judicial moroso, que estaba a punto de archivar miles de causas, estuvo escandalosamente en el tapete por estos días provocando una de las mas agudas crisis institucionales en Colombia.

Para tal reforma en este país es menester apelar al mecanismo de la enmienda de la Constitución, cuya responsabilidad cae sobre la Asamblea Legislativa integrada por la Cámara de Representantes y el Senado donde el partido de la U, el oficialismo (uribismo), es la primera minoría y el resto hasta cubrir casi el 90% de la cámara, lo integran el panuribismo y las demás variantes conservadoras y liberales. El proyecto estuvo en estudio en ambas cámaras hasta mediados del mes pasado; al finalizar su tratamiento paso a la Comisión de Conciliación integrada por representantes de las dos cámaras y cuya función es compatibilizar las modificaciones y aportes para elaborar un proyecto único. He aquí el comienzo del bochorno.

Según las crónicas de los medios colombianos, una parte de los conciliadores del senado se reúnen en una residencia particular para acordar una serie de modificaciones, que luego serán consensuadas con el resto del los conciliadores de ambas cámaras. A esas reuniones y haciendo sus aportes y objeciones asistió a su vez Juan Carlos Esguerra, Ministro de Justicia del Gobierno Nacional, que según su versión, fue invitado a retirarse en la última reunión aduciendo que la reforma era una facultad de los congresistas.

Hay que decir en este punto que la corrupción corroe todos los estamentos institucionales y la sociedad de Colombia, y es tal su magnitud e influencia – desde la perspectiva de este observador extranjero – que es en buena medida responsable del fracaso o la pérdida de eficacia de la mayoría de las políticas públicas y de la inequidad social. Si comparamos, los corruptos argentinos son aprendices al lado de los ejemplares colombianos. En una nota anterior señalábamos el papel que juega la corrupción en el sistema de salud para hacer ineficaces las iniciativas y los planes de gobierno para mejorar un sistema de por sí muy malo. En este caso se trata de la corrupción política o de la “parapolítica” o “narcopolítica”. En los tribunales hay unos 1500 casos de ex congresistas, funcionarios, jueces, militares, y aun congresistas en uso de sus funciones acusados de tener vínculos con el narcotráfico o los paramilitares, o por tráfico de influencias y otros negociados. Estos juicios, que esperan fallo desde hace tiempo, están parados o tienen una morosidad exasperante y fácil en semejante contexto, inferir por qué.

Para acelerar estos trámites, se suponía que venía la reforma pero los congresistas la aprovecharon para blindar su inmunidad y la de los demás funcionarios con fuero, con una serie de artículos agregados que la prensa bautizó como “micos”.

http://www.eltiempo.com/Multimedia/infografia/micos/

Esta reforma que iba a obtener como resultado el archivo de las causas señaladas y la imposibilidad práctica de iniciar nuevas causas por la parapolítica, fue finalmente puesta a consideración de la asamblea legislativa el 20/06 y aprobada por 115 de los 125 legisladores presentes. Solo votaron en contra el bloque del Polo Democrático, y los unipersonales de Mira y Afrovides, a los que se sumaron integrantes de los demás bloques que no acompañaron a la mayoría por cuestión de conciencia. Hasta aquí, era un hecho tan oscuro e indiferente para la ciudadanía en general, como en general lo es la actividad legislativa en todos los países del mundo. Pero inmediatamente de aprobada, Esguerra denunció la maniobra y el sentido que tenía y presentó la renuncia indeclinable al presidente. Se desató el escándalo. La prensa, los partidos progresistas y los estudiantes como sector más sensible, jugaron su rol e involucraron a la ciudadanía que reaccionó indignada. El presidente Santos tomó nota y anunció que no iba a promulgar la reforma. Los colombianos de a pie vomitaban en cada micrófono que le acercaban su bronca: “corruptos”, “delincuentes”, “que renuncien” “son peores que Pablo Escobar porque no legislan para el pueblo”, etc. Inmediatamente reaccionaron los estudiantes, el gremio judicial y partidos opositores quienes iniciaron “el firmatón”, para recolectar las firmas necesarias para una convocatoria a referendo para voltear la reforma. El presidente Santos anuncia la vuelta al congreso del la norma para que quiten los “micos”. Entonces se inicia discusiones en los medios, con constitucionalistas y políticos para determinar si era viable volver a tratar el proyecto. Surgieron así propuestas de convocatoria a asamblea constituyente, de revocatoria de los congresistas, de eliminar los artículos cuestionados y dejar el resto o de hundirla totalmente. Los ciudadanos estaban cada vez más indignados y firmaban con la dos manos las planillas que se exhibían en muchas ciudades de Colombia. Finalmente Santos reenvía el proyecto al congreso y da instrucciones a los congresistas de la U para hundirlo totalmente. El día llega. Los sectores que impulsan la revocatoria convocan a un plantón en la plaza Simón Bolívar frente al Congreso para reclamar por el hundimiento de la reforma y seguir juntando firmas (por las dudas). En la plaza no muy colmada y con una presencia fuerte del gremio judicial, se hacen encendidas alocuciones desde un palco en contra de los congresistas y del gobierno de Santos, al que se lo ridiculiza en un video. El Polo Democrático aparece como fuerza política conduciendo la protesta, junto a Marcha Patriótica estudiantes y el gremio judicial. “No queremos, no se nos da la gana, tener una justicia más privatizada; sí queremos porque nos da la gana tener una justicia libre y soberana” es la consigna mas coreada. Desde este espacio no solo se cuestiona los micos introducidos por los legisladores sino la reforma impulsada por Santos a la que atribuyen intenciones de traspasar a manos privadas funciones de los jueces y hacer la justicia más cara para el pueblo.

A eso de las 3 de la tarde comenzaron a ingresar los legisladores bajo un coro de insultos mientras el titular del gremio judicial anuncia que estaban de paro y lo estarán por tiempo indeterminado hasta que se caiga la reforma.

Las sesiones por separado de la Cámara de representantes y del senado se iniciaron transmitida por la televisión pública. Fueron horas donde los legisladores desfachatadamente justificaron su voto y trataron de limpiar su imagen altamente deteriorada. También se hicieron referencias a la constitucionalidad y legalidad de lo que estaban haciendo, tratando nuevamente un proyecto que había sido aprobado hacia unos días. De acuerdo a los comentarios periodísticos y de políticos y ciudadanos, se estaba viviendo la crisis institucional mas grave de los últimos años. Como nunca el pueblo colombiano siguió y se interesó por lo que hacia el congreso. Finalmente las dos cámaras sin la presencia del Polo Democrático, aprobaron por unanimidad el hundimiento de la reforma y todo quedó como al principio. El resultado es el deterioro notorio de la imagen de los congresistas, de la justicia y del propio presidente Santos al que no le alcanzó con reconocer su responsabilidad en el affaire. No obstante esto y sin esperar a que se enfríe este escándalo, en el día de ayer trascendieron los detalles de una maniobra tendiente a arreglar las elecciones llevadas a cabo el domingo pasado para elegir gobernador en el Valle de Cauca, donde viven más de dos millones de colombianos. Según la información el costo de la operación fue de un millón seiscientos mil dólares. Se encuentran varias personas detenidas y comprometido un ex legislador ya preso por vinculaciones con el narcotráfico, once funcionarios públicos y habría ramificaciones en organismos nacionales. Aparentemente todos integrantes de una vasta red dedicada a arreglar elecciones.

En un reportaje concedido al diario El tiempo, y publicado en el día de ayer, el presidente además de reconocer su error, contraataca señalando que todas las noticias malas sobre Colombia en el exterior son debidas a las FARC y al ex presidente Uribe. Encuestas llevadas a cabo por Gallup y Datexco coinciden en señalar que la imagen negativa de los congresistas se ubica entre el 69 y el 76 % aumentando casi un 20% después del incidente; de la misma forma la imagen negativa del Sistema Judicial se ubica en el 70%. Por su parte, el presidente Santos si bien sigue teniendo una imagen postiva del 55 %, antes lo era del 65%. Al parecer de todo esto salió fortalecida la oposición progresista que todavía es débil, y particularmente el Polo Democrático quien cuestionando la legitimidad de este Congreso exaltó el rol de la sociedad civil, y su imprescindible protagonismo para terminar con la corrupción y construir una Colombia en paz, con democracia real y equidad social.

Alberto Hernández

04-07-2012

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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2 respuestas a En Colombia crece la resistencia civil contra la parapolítica.-

  1. Miguel Alfredo del Corro dijo:

    Estupendo articulo. Valiente.Veraz, sin grises. ¿ Quien es el autor

    Me gusta

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