La administracion municipal Nacional y Popular como garante del Derecho a la Ciudad

Ayer me encontré con un amigo de la escuela primaria con el que solíamos pasar muchas tardes en su casa paterna de la calle 9 de julio al 800 y entre tantos recuerdos que se hicieron presentes, le pregunté sobre que había sido de esa hermosa casona colonial, con dos patios, galería, vitrales que a mi me fascinaba.

-La demolieron para hacer un salón de ventas – me contestó.

Así ha venido pasando en casi todos los barrios desde hace varios años, cambiando totalmente la fisonomía de la ciudad, demoliendo muchos iconos y referencias culturales y afectivas para los cordobeses.

El Foro para la defensa del patrimonio cultural de Córdoba, ha denunciado que “el 40 % de los inmuebles patrimoniales de Nueva Córdoba, Centro, General Paz y Alta Córdoba desapareció en los últimos 20 años” y en los últimos 10 años “ fueron demolidas el 30 % de las viviendas para hacer edificios y lograr mayor rentabilidad”

Cuando demolieron la Casa de las Tejas, nos preguntábamos el porque de tanta premura-aunque se sabía que tenía fines electorales- y si bien, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico- esto es desde una mirada técnica- había muchas opiniones favorables en función de lo proyectado ya que iba a agilizar el tránsito y valorizar la zona, el bien estaba calificado en la ordenanza 11.190 como un bien que tiene “valor social, de identidad”. Está claro que el valor social y la identidad de una ciudad, de un barrio, de una comunidad es un concepto subalterno frente a los que mueven las inversiones y la planificación, prohijadas por las decisiones políticas de los gobiernos locales. Esta sociedad entre el Estado Municipal y los inversores privados no es de ahora, pero se ha agudizado en los últimos años en el mundo y en Córdoba particularmente desde la asunción de Mestre Jr.

Euromayor está construyendo un complejo sobre el cadáver de la Cervecería Córdoba, sobre la historia laburante de sus obreros y con el aplastamiento de su resistencia. Un complejo para sectores de altos ingresos, con más de 1000 departamentos y 830 cocheras, servicio de vigilancia permanente, locales comerciales, oficina, museo, etc. Es un emprendimiento de alto impacto en ese barrio tradicional. No solo por el valor simbólico y cultural destruido sino por las modificaciones que introducirá en su entorno: miles de vehículos más transitando por la zona y con ello más contaminación ambiental, miles de personas más, más producción de basura, aumento del precio de la tierra con la consiguiente emigración de antiguos pobladores a las periferias, cambios de hábitos y costumbres. A una cuadra de la cancha de Belgrano ¿qué tiempo pasará para intentar erradicarla y evitar los tumultos y las muchedumbres futboleras? Sin ponerse en contra del progreso, son cuestiones que deben ser debatidas por los habitantes de Córdoba y más por los afectados que tienen derecho a hacerse oír por los organismos públicos. El derecho a la ciudad, no solo implica el acceso universal a los servicios y a los bienes públicos y a una adecuada calidad de vida, sino también la posibilidad de pensar la ciudad que queremos, a ser protagonistas a la hora de decidir el rumbo de su desarrollo. Hoy esto no ocurre y las decisiones son tomadas por los dueños del capital, por los que canalizan las inversiones rentísticas, por los que en definitiva hacen negocios con la ciudad y por el poder administrador, municipal y provincial que ponen el eje de sus gestiones en el fomento y sostén de los negocios privados.

Y este es un ejemplo. Ahí está también el emprendimiento de Eurnekian en el predio del ex Batallón 141, que al finalizar la gestión de Juez, declaramos área verde. Las 4000 viviendas que se agregan, con sus autos y demandas de servicios representa un impacto ambiental que no podemos mensurar pero que lo vamos a sufrir los cordobeses. Y los innumerables barrios cerrados con todos los servicios (algunos de los cuales no pagan impuestos porque figuran como baldíos) que fragmentan geográfica y socialmente la ciudad. El grueso de las inversiones inmobiliarias se han canalizado hacia proyectos rentísticos, especulativos y no a resolver el déficit de vivienda. Esto significa que la lógica de crecimiento de la ciudad, es la del capital que busca maximizar la ganancia, concentrando la riqueza y aumentando la explotación de los trabajadores por la vía de la desposesión. Desposesion de la tierra, del empleo, de los bienes culturales, de la identidad, del acceso a los bienes públicos; en definitiva del derecho a la ciudad que parece reservado a los dueños del capital.

El sábado 26 de julio en el marco del Plenario de la Militancia Kirchnerista de Córdoba, y exponiendo en la comisión de Desarrollo Local, el Secretario de Municipalidades de la Nación, Lic. Ignacio Lamothe, sentenció que no puede plantearse el desarrollo local por fuera de la suerte que corra el proyecto nacional y popular y que es necesario abandonar el cortoplacismo y empezar a planificar la ciudad.

Es verdad que las políticas macroeconómicas establecen un marco, una lógica de la que es difícil sustraerse, pero no quiere decir que no se pueda hacer nada desde la capacidad de lucha y organización de la ciudadanía que se resiste a ser desposeída por los dueños de la plata y de las decisiones administrativas. Con decir que todos los cambios operados en nuestro país con el Kirchnerismo en el poder, avanzando en equidad, con una mayor presencia del Estado y recortando el poder las clases dominantes, no ha bastado para cambiar la lógica de los desarrollos locales, que dependen de sus propias fuerzas puestas en movimiento. Esa es la realidad de la ciudad de Córdoba, que parece caminar a contramano de los cambios nacionales. Las políticas neoliberales, las concepciones gerenciales y privatistas le han dado todo el poder a los especuladores urbanos que son los verdaderos planificadores de la ciudad.
Planificar la ciudad como recomienda el funcionario nacional, implica tener en claro que la ciudad es un campo de disputa entre estas fuerzas sociales por la apropiación de los bienes públicos y la ampliación de los bienes comunes. Eso implica para un gobierno nacional y popular que debe situarse en el campo de los que hasta aquí vienen siendo perdedores en esta puja, empoderarlos, armarlos frente al capital, generar condiciones para construir ciudadanía, que implica hacer efectivo el derecho a la ciudad para todos.

La ciudad que queremos, que nos permita desarrollar nuestra vida satisfactoriamente y también la de las demás generaciones, debe ser pensada, soñada, y planificada con la participación democrática de todos, objetivo que no va a ser un regalo por el mero hecho de acceder al control del aparato administrativo, requiere como condición del aporte rebelde de los movimientos sociales.

Alberto Hernández

Concejal MC

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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