Lo mejor es enemigo de lo bueno, Voltaire, Perón o la Falacia del Nirvana.

scioli-zanini1Ya se resolvió la incógnita que mantuvo en vilo al universo K. No hay disputa interna en las Paso. El dedo – no siempre infalible – de Cristina resolvió que el FPV no debía exponerse en una confrontación y optó por lo que las encuestas indican es el mejor candidato para ganar en octubre del 2015, mal que les pese a todos los que razonablemente desconfían del compromiso de Scioli con la continuidad y profundización del “modelo”. El hecho de que haya impuesto como compañero de fórmula al “Chino” Zanini, un leal sin ambages, pone en evidencia que el bonaerense tampoco era un candidato confiable para el máximo nivel de conducción, como no lo era para los que intentaron disputarle la candidatura a presidente. Durante el tiempo de campaña para las PASO ninguno ahorro gruesas descalificaciones para el bonaerense, incluyendo algunos exabruptos fuera de todo lugar para alguien que, hasta que no se demuestre lo contrario, es un compañero de ruta.

Por su parte el gobernador de Buenos Aires soportó como un señorito inglés todas las presiones y acusaciones, manteniéndose con los pies dentro del plato y desmintiendo a algunos analistas que hace unos meses pronosticaban su pase a otros espacios supuestamente más afines ideológicamente. Le sobró inteligencia para comprender que fuera del FPV sus acciones no valían nada. Tampoco para el grupo Clarín que concibió como estrategia construir otro Menem dentro del peronismo. Sin embargo el bonaerense no tuvo más remedio que aceptar las condiciones que CFK le impuso, como indiscutible líder y dueña de los votos del espacio, aun en contra de sus aspiraciones de fortalecer su proyecto personal ganándole al “candidato de Cristina”, como confiaran sus enviados a sorprendidos kirchneristas cordobeses unos meses antes.

Esto también demuestra la equivocación de los que pensaban que criticándolo lo estaban “enviando en cuotas al enemigo”, muy por el contrario los Rossi, Taiana, Urribarry, Randazzo, sus criticas y el planteo de sus diferencias con Scioli, sumadas a muchas actitudes de la propia presidenta, como cuando defendió a su Ministro del Interior y Transporte ante el ataque de los Fondos Buitres, lo fueron poniendo en caja. Dejó de coquetear con los grupos de poder, cambio el naranja de su campaña por el azul y blanco del FPV y aunque cedió a la frivolidad de Show Match, reafirmo cuantas veces pudo su pertenencia al proyecto.

Muy posiblemente sin estos meses de intensas discusiones y críticas no hubiera habido un Zanini para acompañar a Scioli. Lo que demuestra que haberlo llevado al bonaerense al terreno de demostrar su pertenencia al proyecto, facilitó el operativo de cerco que se completó con listas de diputados y equipo de gobierno, mayoritariamente integradas por leales. Este resultado debiera hacer recapacitar también a quienes descalificaron como una pérdida de tiempo o un desgaste contraproducente la disputa interna y alentaron un cierre con Scioli sin condiciones.

La disputa ideológica y política que se dio en estos meses de campaña entre los precandidatos, reivindica la política, que, vaciada de ideología, convicciones y ambición de poder, queda convertida en un mero acto administrativo y burocrático determinado por las encuestas, o los pseudo científicos vaticinios de las consultoras.

Ya pasó todo. El Kirchnerismo resolvió su formula como nos tiene acostumbrados en estos doce años, con la diferencia de que esta vez la conductora dejó correr a varios como forma de ir actuando sobre la realidad y que ésta le fuera devolviendo señales que le permitieran tomar la decisión más adecuada. Ahora solo queda a la militancia agachar la cabeza y militarla con la convicción de que cualquier otra opción es trabajar para la derecha que aspira a resetear este país para volverlo a los noventa.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. La Falacia del Nirvana, enunciada por Voltaire y repetida muchas veces por Perón, parece resurgir con mucha fuerza en estos tiempos en Latinoamérica como paño frio a las pasiones y las aceleradas aspiraciones de cambio de los sectores populares. De todas maneras aun con contratiempos, con idas y vueltas, con duras confrontaciones, lo hecho en estos años y el sedimento dejado en la conciencia popular, hará muy difícil la vuelta atrás y constituye una formidable base para seguir alimentando la esperanza de conquistar la sociedad justa y solidaria a la que aspiramos.

Alberto Hernández

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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