La hipocresía y el cinismo del pais amarillo

desempleados amarillosYegua, asesina, dictadora, emperadora, corrupta, soberbia, bipolar, antidemocrática. ¡cometió el sacrilegio de abrir una grieta en el pais y dividir a las familias argentinas!¡Qué no ha dicho la oposición, y repicado los medios hegemónicos, de la presidenta de los argentinos, en todos estos años!. ¡Qué no han dicho ni denunciado de sus funcionarios!

La entente de medios hegemónicos acostumbrados a decidir la suerte de los gobiernos, sectores recalcitrantes de la justicia (donde también jugó en ocasiones la propia Corte Suprema) y actores económicos concentrados, pergeñaron acciones destituyentes, campañas de difamación y mentiras que pondrían colorado al propio Goebbels. Los más de doscientos medios del grupo Clarín, y sus periodistas estrellas entre los que brillaron con luz propia Jorge Lanata y el inefable Mario Pereyra y su Cadena 3 en Córdoba, fueron los que taladraron el cerebro de los argentinos construyendo un sentido común en amplios sectores de la población, sobre todo en las capas medias, que legitimaba la visión de país que las clases dominantes siempre tuvieron desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días.

Sería interminable enumerar las operaciones y campañas que se montaron desde los sectores de poder a través de los medios, acicateando a los ciudadanos de a pie, muchos de los cuales ganaron la calle más de una vez y los espacios domésticos y familiares para vociferar crispados, con los ojos inyectados y la espuma en la boca, el odio más abyecto hacia un gobierno que había osado tocar intereses intocables para ese sentido común, aunque por eso hubieran sido beneficiados. ¡Las cosas que bramaban!

En 2008, durante los ciento veintinueve días que duró el conflicto con el mal llamado “campo”, pero que se trataba de la oligarquía terrateniente -al que por errores propios, el Kirchnerismo también empujó a que se les sumaran los medianos y pequeños productores- y que el gobierno no reprimió (salvo el chiste de llevarlo a cococho a De Angelli por orden judicial), se produjeron pérdidas millonarias para el país, desabastecimientos que empujaron los precios para arriba, quiebras de pequeños comercios, muertes por accidentes provocados por incendios de campo o por el impedimento para circular por las rutas y varias consecuencias más. Estas acciones fueron presentadas por los medios como lucha democrática y patriótica en defensa de los verdaderos valores de la argentinidad, ya que el campo es el “que le da de comer al pais y mueve la economía”. Y eso, como verdad absoluta, repetían como loros taxistas, amas de casa y poligrillos de toda laya que no tenían más tierra que un par de macetas y ni una pizca de los ingresos de los propietarios de campos – casi la mitad arrendadores que no movían un dedo-, beneficiados por la renta a la que da origen el injusto régimen de propiedad de la tierra.

Las retenciones móviles, pretendían ser un mecanismo de transferencia de ingresos y regulador de precios internos que apuntaba a beneficiar directamente a los sectores populares y al proceso de reindustrialización; los medios hegemónicos lo transformaron en un ataque a la propiedad privada y a los más íntimos valores de la nacionalidad. Esto es el comunismo, la dictadura, la yegua genera la división de los argentinos, vienen por nosotros, repetían como loros, taxistas, y los demás que sabemos.

Podríamos seguir con ejemplos en orden de aparición: la política de desendeudamiento, las paritarias y los nuevos derechos, la reestatización de Aerolíneas Argentinas, la eliminación de las AFJP y el mejoramiento de las jubilaciones y los millones de jubilados nuevos, el fútbol para todos, la ley de medios, la declaración de interés publico para el papel de diario, la reforma del BCRA, la expropiación de YPF, la AUH, el plan progresar, el procrear, las cadenas nacionales para informar todo eso y contrarrestar la desinformación de las cadenas nacionales de todos los días de los medios hegemónicos. Hasta la política de DDHH fue estigmatizada y vilipendiada como curro.

Que estatizan una empresa que da pérdidas y aumenta el gasto público, que se estatizó el sistema previsional para hacer negocios con la plata de los jubilados, que la ley de medios y la intervención del Estado en la provisión de papel de diarios es una afrenta a la libertad de prensa, la AUH y los subsidios es para mantener vagos y fomentar el vicio, que las chicas se embarazan para cobrarlos, que nadie invierte en este pais, que no queda otra que pagar lo que dice Griesa, que el memorándum con Irán y la muerte del fiscal Nisman convertían a la presidenta en encubridora y asesina. ¡Todos somos Nisman aunque se haya demostrado que era un corrupto al servicio de los intereses de EEUU e Israel!

Todos los datos duros de la realidad, a pesar de los errores cometidos, lo que no se pudo hacer, y los efectos de la crisis internacional, demuestran que los resultados de esas políticas nos dejan un país sustancialmente mejor y una calidad de vida que no soñábamos tener hace doce años atrás. Sin embargo los taxistas y los que ya sabemos rebuznan: chorros, asesinos, delincuentes, corruptos, antidemocráticos. En este país no se puede vivir.

No es lo que pensaron los miles de científicos que volvieron y otros tantos que llegaron huyendo de las crisis de los países centrales.

Y ganó Macri a pesar de las advertencias sobre los efectos -conocidos y ya padecidos- que las políticas neoliberales pueden llegar a tener en los salarios, las jubilaciones, la equidad social, la soberanía nacional y el despegue de la región. Pero no. Era la campaña del miedo.

Macri integró su gabinete empresarial con tantos procesados y denunciados, y algunos incompetentes confesos, que da vergüenza ajena. Ya comenzó a funcionar la maquinaria neoliberal y se empezaron a sentir los efectos en la inflación, la caída del salario real y los niveles de especulación; ya van a la caza de brujas y no trepidan en violentar la Constitución para afirmar su poder, pero ¡ay! ¡no se los puede criticar!

El Kirchnerismo sigue advirtiendo estas cosas, pero el país amarillo, con cinismo e hipocresía ahora clama porque no se mienta más, que no se meta miedo, que hay que esperar y dejar hacer al nuevo gobierno, que hay que recuperar la paz y la concordia entre los argentinos, que se permita que la gente sea feliz.

En definitiva: que es necesario tapar la grieta con la alfombra para seguir ocultando ahí abajo toda la mugre del sistema y que reine la paz y la armonía mientras te reparten globitos amarillos.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea (Cruz del Eje-diciembre)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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