La cumbia del ajuste. Schiaretti ¿es o se hace?

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Es increíble como nos toman por estúpidos. ¿será que nos lo merecemos? Macri y Schiaretti tocaron fondo -aunque la historia enseña que siempre se puede ir más abajo -en Hernando con ese ridículo y ofensivo bailecito. Ofensivo para los desocupados, para los que están cayendo en la pobreza, para los que ven día a día perder la capacidad adquisitiva de sus salarios, para todos los que sufrimos el ajuste.

Hace unos días en un reportaje de La Voz del Interior, el contador Juan Schiaretti expuso su ignorancia o su cinismo y sin lugar a dudas su claro alineamiento con el ideario neoliberal del gobierno nacional.

Dice Schiaretti: que con el Kirchnerismo “íbamos a un estallido de la economía, íbamos a un Rodrigazo”. ¿Qué invento es ese? si todos los indicadores económicos – sociales – de la consultora que se busque- revelan que el pais que recibió Macri estaba en las mejores condiciones para seguir creciendo y mejorando la calidad de vida de la gente. Lo reconocieron los funcionarios entrantes apenas asumieron y los expusieron en los papers con los que salieron a buscar inversiones, donde dicen que Argentina tiene “una economía robusta” (Página12-abril de 2016). La retractación posterior fue parte de una estrategia, con el fin -evidente- de exterminar todo vestigio de Kirchnerismo y justificar las medidas de ajuste en beneficio de los ricos. El Rodrigazo, que llevó a un estallido social y a la renuncia del susodicho ministro, por si no recuerda contador – aunque dicen algunos que estos

profesionales son de madera en cuestiones de economía- se produjo por medidas de ajuste como las que está tomando este gobierno. El Rodrigazo ya está entre nosotros y lo produjo este gobierno y si no fue un shock como aquél, fue porque la gente resistió y si no renunciaron ya los ministros es porque la C.G.T. vendió a los trabajadores por un chori y una coca. Esta es la verdad de la milanesa.

Antes vivíamos en la anormalidad, el gobierno está empeñado en corregir las distorsiones que había – dice el gobernador en la misma sintonía con los funcionarios nacionales- porque todo se mantenía artificialmente, aumentaba la emisión sin respaldo, aumentaba más la distorsión de los precios relativos, artificialmente se mantenían bajas unas cosas, u otras, no se podían comprar dolares, con lo cual había un dólar paralelo altísimo”

Evidentemente el contador adhiere a la economía de libre mercado, con un Estado subsidiario, donde la mano invisible, cada vez más visible de las corporaciones decide el valor de los precios, el perfil productivo y los niveles de desempleo y pobreza. Pero él no lo confiesa. Sería más honesto y útil si lo aceptara y tratara de convencernos sobre las bondades del modelo que defiende, pero no tomarnos por estúpidos.

A la intervención del Estado en la economía para mejorar la distribución del ingreso operando sobre los precios, sobre el mercado laboral, sobre la divisa, sobre la tasa de ganancia, el la llama “mantener todo artificialmente” y agrega que “cualquiera que ganara hubiera tenido que hacer lo mismo”. Ahí queda claro que el gobernador que se dice peronista, no concibe otra receta que la de los Chicago’s boys, la de Milton Friedman, la del F.M.I. No se lo ocurre, como sucedió- con aciertos y errores – en los años de Kirchnerismo, que la política domestique a la economía; que los actores económicos y el mercado se sometan al modelo de país que concebimos y queremos.

Sigue diciendo en el reportaje de marras que “Argentina era en 1976 un país integrado (…) la pobreza fue aumentando con cada crisis (…) No podemos soportar más crisis”. La primera cosa que habría que señalarle al contador es que las crisis, que son cíclicas, son inherentes al capitalismo. Si no quiere que haya más tiene que abogar por un cambio de sistema o poner en marcha mecanismos contracíclicos para sostener el empleo y estimular la demanda agregada como hizo el Kirchnerismo para sobrellevar una de las mayores crisis mundiales como fue la del 2008 y de la cual el capitalismo internacional todavía no se recupera.

Y sigue diciendo: “No hay mejor política social que un buen empleo. Nosotros insistimos con el subsidio al empleo y no al desempleo” Y está bien, pero miente porque no reconoce que eso es lo que hizo el Kirchnerismo y porque en Córdoba, donde U.P.C. gobierna desde hace 18 años, se vienen implementado programas de empleo que sirven para impactar en las estadísticas y dotar de mano de obra barata a las empresas, pero que de ninguna manera aseguran a nadie trabajo permanente y de calidad. Y miente doblemente cuando afirma que “En los últimos años se mantuvo a la gente con subsidios sin preocuparse de que consigan empleo”. A no ser que considere que la A.U.H. es un subsidio o las nuevas jubilaciones para trabajadores que no habían podido aportar fueron subsidios o que los programas de asistencia a la economía popular no estimularon la producción y el trabajo.

Dice sin ponerse colorado : “El asistencialismo –que adjudica al Kirchnerismo – es el que produjo esta explosión de pobreza”. Hace unos días la organización Techo publicó un informe sobre los asentamientos informales de la provincia, que es una de las caras de la pobreza. El informe revela que de las 170 villas miseria donde se hacinan 18.755 familias, el 60 % tienen más de 25 años de antigüedad y once son nuevas. Eso muestra a las claras que no solo no hicieron nada en estos 18 años de gobierno sino que agravaron la situación. Y eso sin considerar otros índices que muestran como se ha involucionado en la provincia de Córdoba en materia social.

Algunos peronistas que estuvieron enrolados en las filas del Kirchnerismo y hoy son parte de la estructura del PJ local, piensan que la postura de Schiaretti es puramente especulativa y que en cuanto resuelva sus cuentas con la Nación se convertirá en el articulador de un frente opositor. Por ahora tanto en el discurso, como en las medidas de gobierno, sigue bailando la cumbia que toca el macrismo y si computamos estos años de gobierno de U.P.C., donde las políticas neoliberales no diferenciaron a De la Sota de Schiaretti, nada alienta a pensar que por esa vía se puedan obtener representaciones parlamentarias que sirvan a los intereses populares.

Sentencia el dicho popular que los pueblos tienen el gobierno que se merecen, pero los que no somos estúpidos, creemos que nos merecemos por lo menos que no nos traten como tales.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea de Cruz del Eje.

Noviembre 2016

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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