El Cordobesismo, versión cuartetera del neoconservadurismo

taym

El desborde del canal Los Molinos-Córdoba que abastece de agua a la zona sur de la ciudad, anegando el deposito de residuos tóxicos de Taym, ha provocado lo que algunos afirman es uno de los peores desastres ambientales y sanitarios de la historia de Córdoba y que el gobierno de Schiaretti intenta ocultar. No es para menos, ha puesto sobre la mesa varias cuestiones que tienen que ver con el modelo político del gobierno de Unión por Córdoba, que ya lleva 18 años en el poder, y, a diferencia de Macri, no le puede echar la culpa a nadie.

Ocurre que el canal desbordado lo construyó Benito Roggio, la planta de Taym es de Roggio y en Aguas Cordobesas tiene mas del 61% de las acciones. ¿Pueden reconocer que el agua no es potable y que puede llegar a transmitir enfermedades? ¿A quien le van a echar la culpa? A alguna plaga bíblica seguramente.

El maridaje entre el Estado provincial y Benito Roggio viene desde hace mucho tiempo y no solo con la administración de Unión Por Córdoba, pero sí se ha consolidado en los últimos veinte años, sobre todo en negocios con el estado (provincial y nacional) y el proceso de privatizaciones de las empresas públicas. Prácticamente no hay sector en el que el grupo no tenga injerencia, basta ingresar a su página institucional para constatarlo.

Lo cierto es que el problema del agua en Córdoba es de vieja data y tiene que ver con la ausencia del Estado en su producción y

distribución y el devenir del agua de bien social y derecho humano esencial a mercancía y fuente de controvertidos negocios al privatizarse en los años 90.

La concesión a Aguas Cordobesas, integrada mayoritariamente por la francesa Lyonnaise des Eaux, bajo el gobierno del “cordobesismo” fue traspasada al grupo Suez (ex Lyonnaise des Eaux y con participación de Roggio) en un escandaloso procedimiento legislativo y en condiciones leoninas para el estado, fue tenazmente resistida primero por los trabajadores nucleados en el Sindicato de Personal de Obras Sanitarias (SIPOS) y luego por la Comisión Popular por la Recuperación del Agua que nucleaba a amplios sectores de la población.

Desde esos años hasta hoy, la constante ha sido la mala calidad del agua, la deficiencia del servicio, los tarifazos, la ausencia de saneamiento en los principales embalses, la ausencia de controles sobre el volcamiento de residuos industriales a los ríos, la falta de las inversiones necesarias y el deterioro de las cuencas acuíferas de la provincia.

A este último aspecto están vinculados la proliferación de emprendimientos inmobiliarios, que llevó por ejemplo a reducir la cota del dique San Roque para ganarle terrenos al lago para edificar en sus costas y aun, violando la ley, por debajo de esa cota. Dichos emprendimientos y la expansión de las áreas cultivables fueron exterminando el bosque nativo y contaminando las napas freáticas, causando una ruptura del equilibrio ecológico y ambiental y origen de las feroces y luctuosas inundaciones de poblaciones y campos productivos.

No se puede desvincular estos sucesos del modelo político conservador que impera el Córdoba desde el advenimiento de la democracia hasta hoy, donde se han dado prioridad a los intereses de los grupos empresarios por sobre los derechos de los ciudadanos y la planificación estratégica que podría haber evitado muchas de estas calamidades.
Sin diferenciarse demasiado en términos ideológicos con su antecesor Angeloz, los tres gobiernos de De la Sota y los dos que lleva Schiaretti aunque con matices entre estos últimos, se han asentado en la constitución de un bloque de poder con los sectores mas concentrados de la economía, sobre todo el agropecuario, solventado por un estado diseñado para hacer y favorecer negocios privados y ejercer el control social a través del asistencialismo, la represión policial, un eficiente aparato político y de propaganda al que dedica buena parte del presupuesto y la protección de la sagrada familia judicial, como la denominó el periodista Sergio Carreras.

En poco y nada se diferencia del que en el orden nacional encabeza Mauricio Macri o su representante en Córdoba Ramoncito Mestre. Ahora parece que se pelean y se distancian pero son escarceos electorales en busca de posicionarse. En el fondo son parte del mismo partido conservador cordobés y sin lugar a dudas pieza funcional a la restauración neoliberal que azota el país.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje-Abril 2017

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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