Cordoba: Fin de ciclo y hoja de ruta para el 2019

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Los resultados de las PASO del 13 de agosto, dejaron en claro algunas cosas. En primer lugar, que el macrismo o más propiamente las clases dominantes en el gobierno, legitimadas por el voto, han logrado ganar el sentido común de por lo menos la mitad de la población y no solo de los ricos. En segundo lugar, que no hay espacio para andar por el medio cuando desde el poder ensanchan la verdadera grieta. Lo de Massa, Stolbizer, Losteau, Urtubey y su “peronismo competitivo” que al igual que Unión por Córdoba se plantean “garantizar la gobernabilidad” a Macri, son proyectos inviables ante el avasallador empuje del macrismo; a conservador no se le puede ganar o como dice el dicho popular: “para qué tener la fotocopia si puedo quedarme con el original”. Es sabido que en política no se puede dar por muerto a nadie, pero como proyecto histórico están en vías de perder significado tal como le ha sucedido al radicalismo.

Para el campo popular, para quienes aspiramos a resistir, ponerle trabas y finalmente revertir este ciclo conservador, el dato más importante es que el Kirchnerismo está vivo y fundamentalmente Cristina; y aparece como el único capaz de ordenar no solo al peronismo sino al movimiento popular en su entorno. Las demás expresiones del peronismo sucumbieron ante ella en Buenos Aires, ante Filmus en Capital y el Chivo Rossi en Santa Fe, los distritos mas importantes.

Como dice Glenn Postolski, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Buenos

Aires, Las transformaciones políticas en curso apuntan a la progresiva dilución de los tercios que tallaron en otras citas proselitistas para cederle el escenario al enfrentamiento entre dos modelos, una centroizquierda, si se quiere, populista de un lado, y una centroderecha neoliberal del otro. La polarización ya estaba ahí. Faltaba que los consultores comprendieran quiénes la representaban, más allá de los acuerdos electorales y los set televisivos”

También Jorge Capitanich en una nota de opinión donde pone en discusión la cuestión de la “tensión entre partido y movimiento” propia del bagaje político cultural del peronismo y la necesidad de recuperar el poder, sentencia que “La centroizquierda progresista de base popular posible hoy requiere interpretar que no tiene un soporte monopólico del sindicalismo corporativo porque el mismo, aunque se diga “peronista” actúa en virtud de sus propios intereses sin pertenencia a un proyecto nacional y popular. Este proyecto como definición primaria está en un proceso de extinción. Su reconstrucción no se hará desde la oposición sino desde el ejercicio del poder. Del mismo modo que el PRO construyó un partido nacional desde el poder, la única manera de reconstruir el movimiento nacional, popular y democrático será desde el poder. Esta etapa es partidocrática, es ideológica y doctrinaria y es al mismo tiempo territorial. La contradicción de la centroderecha es la centroizquierda. No es el camino del medio. No es una variante de “más de lo mismo”. La cita, discutible en algunos aspectos, es importante en tanto delimita los campos, que en el terreno político, confrontarán antagónicamente, y de quien se imponga dependerá la suerte de los argentinos. Quien no esté de un lado estará del otro por más que se disfrace de cordero. Similares interpretaciones sobre los resultados de las PASO han hecho en estos días numerosos sociólogos, politólogos, periodistas y dirigentes políticos.

En Córdoba, el otro distrito de mayor envergadura, la abultada diferencia de cambiemos sobre UPC, en esa misma línea de razonamiento, anticipan un fin de ciclo y la necesidad, de cara al 2019, de barajar y dar de nuevo si se quiere intentar con éxito disputarle el poder en la provincia a Cambiemos.

En este sentido el hecho de que haya reaparecido el Kirchnerismo, expresado en Cordoba Ciudadana como tercera fuerza, con la referencia de Cristina y el empuje de una militancia entusiasta; como una expresión del peronismo de Atilio Lopez, de Cooke, de Evita y en general de los sectores nacionales, populares y democráticos, es un dato sustancial a la hora de construir esa alternativa para el 2019.

Para ello, Córdoba Ciudadana debería ser capaz de instalar a Pablo Carro como un referente insoslayable, con proyección hacia el 2019, que interpele a los peronistas de UPC, a los gremios, a los sectores de izquierda, a los indiferentes, al ciudadano comun que sufre las politicas de ajuste, yendo más allá de los limites del universo cristinista (tal como lo está haciendo, paradójicamente, la propia Cristina). Si en estos meses previos y a la luz de los resultados se puede instalar la discusión sobre la conveniencia de que una fuerza genuinamente nacional y popular, tenga la mejor performance en octubre, y si efectivamente eso sucede, Cordoba Ciudadana se convertira en un actor principalísimo a la hora de barajar y dar de nuevo para que las fuerzas políticas y sociales confluyan virtuosamente para enfrentar al conservadurismo provincial en el 2019.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje-septiembre

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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