La táctica del carro delante de los caballos

Después de “Flores robadas de los jardines de Quilmes” el Turco Asís nunca fue santo de mi devoción, pero hace unos días lanzó una tajante definición con la que acuerdo de pe a pa: “el peronismo unido pierde”. Seguramente no le damos el mismo significado, pero también estoy convencido de que es así y que todos los que apuestan a la unidad del peronismo – algunos tempranamente abandonaron el kirchnerismo detrás de esta consigna- están abonando un camino de derrota frente al macrismo.

Si las mayores posibilidades de que haya 2019- al decir de Rodríguez Saá- están en expresar, en una alternativa electoral, la unidad que el pueblo está gestando en la calle alrededor de la defensa de los derechos, la expresión resultante del peronismo debería ser capaz de convocar y articular un frente de esa amplitud. No parece un objetivo posible si la unidad peronista termina cerrando en una alternativa de centro derecha o lo que es lo mismo – y tal como lo define el propio Asís- en un peronismo “perdonable” que no asuste al gran capital. Tal como es la que se pergeña en ese ámbito que se reunió en estos días en Entre Ríos, entre los que se perfila como candidato el autodefinido “peronista- macrista” Urtubey que sueña con un peronismo “competitivo”, que en criollo significa que es capaz de ganar elecciones pero sin proponerse afectar la matriz de distribución del poder y la riqueza. La pata imprescindible del bipartidismo del sistema que necesita “halcones” y “palomas”.

Tal vez –si todos aceptaran las

reglas de juego se podría construir la unidad a través de una gran interna del campo nacional y popular. Una PASO donde compitieran y aseguraran de esa forma la unidad detrás de un programa anti neoliberal, el kirchnerismo, los socialistas, los movimientos sociales y hasta-¿por qué no?- el peronismo “perdonable” o de centro como lo definiera Pichetto. Sería la única forma de construir la unidad que necesita el campo popular para derrotar al macrismo. Pero los “perdonables” no aceptan dirimir candidaturas en las PASO con el kirchnerismo, al que no quiere ni oír nombrar, al igual que el inefable Schiaretti.

Es evidente que más allá de las declaraciones y las buenas intenciones, de los contactos habidos, de las reuniones que se propician, no parece ser ese el curso de los acontecimientos. El llamado a la unidad que se hizo en San Luis, no contó con la presencia de los principales referentes no kirchneristas. Esta convocatoria de Entre Ríos excluye expresamente al kirchnerismo.

Mientras eso ocurre en el orden nacional, en Córdoba, la idea de que hay que sumarse al PJ – o a su versión de fantasía que es la moribunda UPC- en aras de la unidad, como condición de victoria, tienta a varios referentes kirchneristas que en su afán de cerrar algún negocio electoral no hacen bien los cálculos y ponen el carro delante de los caballos. Desde esa concepción catastrofista, según la cual la pérdida del gobierno provincial en manos de Cambiemos conspiraría contra el objetivo de desplazar al macrismo en el orden nacional, se pretende sumar los votos cosechados por Córdoba Ciudadana. Lo que hay que decir en primer lugar es que cambiemos ya ganó dos veces en la provincia. Y no hay ningún indicio de que pueda llegar a perder la próxima elección. Que ganara otra vez no indicaría ninguna tendencia en el orden nacional. Solo que el ciclo de UPC, terminó definitivamente y que habría que barajar y dar de nuevo en el peronismo.

En segundo y definitivo lugar porque una adhesión a UPC no solo abortaría un proceso virtuoso de construcción política desde la base, que llevó a Pablo Carro al Congreso, sino que tampoco lograría- aunque la inmolación se haga en aras de un fin superior- sumar esos votos a una alianza sin programa y con viejos y conocidos trúhanes al que solo votarían los disciplinados y entrenados deglutidores de rococós. La mayoría emigraría para la izquierda u otras alternativas demostrando que la política es lo más alejado de las matemáticas y que hay sumas que restan y restas que suman.

En definitiva, todavía la unidad se expresa en fase de resistencia, los apresuramientos son nocivos, y la idea de un frente amplio donde juegue el peronismo como principal articulador debe estar orientado por un programa de unidad contra el neoliberalismo, sustentado por referentes creíbles. No son buenos los atajos. La realidad latinoamericana indica que no se le puede cortar las cabezas a esta Hidra de Lerna neoliberal de un solo tajo, por lo que es temerario rifar el caudal acumulado. En política siempre hay que tener juego propio. Esperar – y menos ir a tocar timbres – a ser convocados es liquidacionista. Es tiempo todavía de proclamar “queremos un gobierno nacional y popular para la provincia y tenemos nuestro candidato” y desde esas pretensiones sentarse a discutir con amplitud, sin mezquindades el armado frentista.

Y quién no dice que haya un carro que tire de los caballos.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje (abril)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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