¿Hay 2019 o rebelión popular?

Buenos Aires, 20 de diciembre de 2001. Barricada formada en la Diagonal Norte a metros de la Plaza de Mayo en las primeras horas de la tarde, antes de la caída del presidente De la Rúa. NO ARCHIVAR / Uso autorizado Únicamente para la difusión de la muestra 19 y 20, a realizarse en diciembre de 2011 por ARGRA FOTO EDUARDO LONGONI/ FOTOTECA ARGRA

Los repudiables hechos de Juárez Celman, donde la policía de la provincia de Córdoba arrasó con las familias, niños, mujeres embarazadas y caserío del Parque Esperanza, expusieron con toda crudeza de que lado está el gobierno de Schiaretti. Al más puro estilo Bulrrich, afianzó con represión y sin atisbo de disculpas ni autocríticas la sociedad que lo une al modelo macrista que solo cierra de esta forma la brecha cada vez más profunda entre ricos y pobres.

Ni siquiera algunos guiños vergonzantes, como el de dar libertad a sus diputados para votar el proyecto antitarifazo – que sabía que iba a ser vetado- pero que antes habían votado la reforma jubilatoria, pueden disimular su alineación incondicional al proyecto del presidente y su tirria antikirchnerista.

¿Cual va a ser el juego electoral y las aspiraciones del gobernador? Todavía no se han puesto en evidencia pero sí sus políticas y declaraciones que lo separan cada vez más de cualquier alianza con el kirchnerismo cordobés que reunió un nada despreciable 10% de votos. Su identificación con el macrismo en nada ayuda al sector del Frente Córdoba Ciudadana que trabaja por una alianza con UPC.

Por su parte el reaparecido De la Sota que ha empezado a recorrer el espinel, toma distancia del schiarettismo- su esposa, la diputada Nazario ha tenido en la cámara una postura diferente, apoyando los proyectos de la oposición- ha tomado contacto con “el cristinismo” (y con la propia Cristina) pero no está claro si no representan dos caras

de la misma moneda, sabiendo que sus pretensiones son las de disputar la presidencia. Por lo pronto alguien de su riñón, el vice de la Cámara Daniel Passerini y Natalia De la Sota, están caminando la capital con un discurso crítico hacia el macrismo. Hasta aquí parece que así sería la distribución de jurisdicciones en el PJ.

La pretensión de la oposición de derrotar en el 2019 al macrismo, frente antineoliberal mediante- o solo simplemente opositor-, que más allá de las declaraciones altisonantes y los rechazos a integrar al kirchnerismo o viceversa al peronismo obsecuente, puede llegar a construirse más por espanto que por convicciones, se va a expresar de las más diversas formas y tiempos en las provincias que, al menos en Córdoba, seguramente fijarán fechas distintas para las elecciones provinciales y municipales. La ingeniería electoral puede llegar a ser compleja: una alianza para el municipio, otra alternativa para la gobernación y otra para la jurisdicción nacional.

En ese tironeo está principalmente el kirchnerismo cordobés que por el momento es, de todos los espacios, el que todavía no arrancó, no muestra sus cartas, no evidencia su juego. Será porque el nivel de especulación es alto y que – a pesar de una declaración contundente que lanzaron los principales partidos que integran el espacio- no hay decisión tomada de lanzarse con juego propio a pesar de la presión que ejercen en ese sentido buena parte de sus adherentes y militantes. La disyuntiva se presenta entre quienes abogan por fortalecer y acrecentar el espacio propio, aunque la provincia cambie de color, y quienes que, para evitar eso, están dispuestos a dilapidar buena parte de lo acumulado para concertar una alianza con UPC, que tampoco garantiza cerrarle el paso a las huestes de Baldassi.

Cambiemos por su parte, se asume como seguro ganador y ya se ve haciéndose con el máximo poder en la provincia y conservando la capital. Su frente interno mas allá de algunas turbulencias provocadas por los radicales descontentos por el rol de cafeteros que les toca en la alianza de los globitos, no parece que vaya a caer en ninguna crisis de fractura y seguramente el dueño del negocio sea quien tome las decisiones en materia de candidaturas. Ya pasó en la anterior elección cuando algunos amenazaron con la vaina.

El dato novedoso es la irrupción del partido “Vamos”, donde concurren el Movimiento Evita, Libres del Sur, el PTP y otros. De acuerdo a los antecedentes sería un espacio que no pasaría del 1 o 2% de los votos, por lo que se supone, que no surgieron con la intención de alternativizar electoralmente. Estando entre ellos la agrupación de Vissani quien ya estableció una cabecera de playa, es evidente que sería una personería para un negocio electoral con el peronismo anti-K a nivel nacional y con UPC en Córdoba.

Por fuera de estas jugadas y con una estrategia de acumulación progresiva, están las agrupaciones trotskistas, que más allá de algunos vaivenes, les permite seguir teniendo presencia legislativa y que en el 2019 pueden verse beneficiados, al menos en la provincia, con adhesiones de “nacionales y populares” que no puedan digerir una alianza con quien reconviniera a los padres por no cuidar a sus hijos en los setenta o quien hoy baila cuarteto con el presidente.

Mientras tanto, los despidos, la caída de los salarios y las jubilaciones, la inflación, los tarifazos, la destrucción del mercado interno, la entrega del patrimonio nacional y la soberanía, los reclamos de género y finalmente la aparición en escena en esta obra dramática, del FMI, han puesto a la gente en la calle. El humor social y la ira de muchos sectores que se expresan en movilizaciones diarias, protestas de todo tipo, reclamos frente a los tarifazos, paros parciales y amenaza de paro general; los camioneros gritando a cuatro voces que van a imitar a los brasileños; el gobierno que dice que no hay más camino que profundizar el ajuste -y estando el FMI de por medio hay que creerle- puede llevar, ante la aparición tenebrosa de un fantasma que asoló Grecia, Jordania y otros y que pasó varias veces por estas pampas, a una reacción social terminal. Ante un gobierno caracterizado por algunos analistas como “de ocupación imperialista”, la rebelión popular es un derecho y sería un acto patriótico y en defensa propia. Con ello se acabarían las diletancias y las especulaciones electorales mezquinas de quienes quieren sacar provecho en beneficio propio.

El 2001 está hoy más presente que nunca.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje (junio/2018)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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