El pueblo en la calle, condición para la unidad y el fin del ciclo neoliberal

El contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales mexicanas andrxs_manuel_lxpez_obrador_inicia_su_campaxa_rumbo_a_la_presidencia_de_mxxico_2018.jpg_1834093470-“el presidente más legitimado en la historia de México”- destronando al sempiterno, corrompido y desgastado PRI y al derechista PAN, ha despertado expectativas y esperanzas no solo en el pueblo azteca sino en toda Latinoamérica. Con promesas de equidad social, lucha contra la corrupción, prioridad a los intereses nacionales e intervención estatal en la economía, ha generado una movilización de masas sin precedentes y la preocupación y reacción de quienes detectan el poder real, lo que le ha valido ya un atentado a su vida en el que sucumbió su chofer. Evidentemente las clases dominantes están dispuestas a recurrir a cualquier método para impedir no ya un proceso revolucionario sino ni siquiera el mínimo recorte a sus privilegios.

El mismo método de represión y muerte están utilizando en Colombia contra los líderes y lideresas sociales, muchos de los cuales apoyaron la candidatura a presidente de Gustavo Petro cuando el líder de Colombia Humana hizo una elección histórica para un referente de izquierda. Las cifras son aterradoras. Según la Defensoría del Pueblo son más de 280 desde el 2016 y mas de 50 en lo que va del año. Los muertos se han incrementado desde la desmovilización de las FARC, y la pelea por el territorio y las actividades económicas legales e ilegales encuentran seria resistencia en los campesinos y organizaciones sociales, y por ello son reprimidos y asesinados por sicarios movilizados por el entramado de narcos, paramilitares, empresarios inescrupulosos y el propio estado colombiano. Pero el pueblo colombiano no se rinde y la respuesta es la movilización en repudio a las muertes que bajo la consigna de “Nos están asesinando” llenó las plazas del pais y del exterior. Tal demostración obligó a Iván Duque, el electo presidente a pronunciarse también, aunque todos saben que su jefe y mentor Alvaro Uribe es socio de algunos de los sectores implicados en sabotear el proceso de paz. Al igual que en México es el pueblo movilizado el protagonista que irrumpe como única garantía de revertir años de desigualdad, injusticia y represión.

Parece ser el común denominador en Latinoamérica. También se movilizó el pueblo de Ecuador ante la persecución judicial de Rafael Correa por parte del tránsfuga de Lenín Moreno, como también lo hacen los trabajadores y demás sectores populares de Brasil por la libertad de Luiz Inácio Lula Da Silva que sigue liderando las encuestas y que de ser puesto en libertad-cosa que podría ocurrir de un momento a otro si la presión popular continúa-sería de nuevo presidente de su país.

En Argentina ocurre otro tanto. El plan de saqueo del país y entrega de la soberanía, que cada vez castiga mas a los sectores populares, ya no se puede sostener con el aparato de la mentira y se recurre progresivamente a la represión y a la muerte. La agresividad de las clases dominantes que están liquidando la economía nacional y entregando el país a la voracidad del capitalismo internacional, ya se anota con presos políticos, asesinatos a sangre fría, represión salvaje y persecución política. La democracia comienza cada vez más a ser una mascarada y el estado de derecho una ficción. También en el país de los globos amarillos hay un liderazgo que cada vez resurge con mas fuerza. Cristina Fernández ya supera en las encuestas a cualquier candidato del macrismo y la movilización popular se acrecienta con los despidos, con la inflación, el aumento de la pobreza, y la liquidación de las políticas sociales. El último paro general fue un plebiscito contundente y el hecho de que se empiece a alumbrar otra conducción sindical para confrontar con el gobierno es un hecho auspicioso y es un requisito para unificar y canalizar la protesta social, que es constante, y que se va a llevar puestos a los dirigentes si no se ponen a la cabeza.

Lo cierto es que más allá de todas las manifestaciones de unidad para enfrentar electoralmente con éxito a cambiemos en el 2019, el nivel de especulación política todavía es elevado y dificulta cualquier acuerdo alrededor de un programa que resuma las aspiraciones populares. Todavía el futuro se juega en las calles; en Argentina y en todo el subcontinente. Lo que ocurra en México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina y otros, dependerá de la capacidad de organización y movilización popular. Hoy las calles y plazas están gritando y no deberán silenciarse para resistir, recuperar el poder y sostenerlo para que no haya vuelta atrás.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje (julio de 2018)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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