Elecciones en España: ganó el PSOE pero Franco sigue vivo

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

Día gris y frio en Barcelona que desmiente a la primavera que consigna el almanaque. Día de elecciones. Tenía unas horas de tránsito en mi viaje a Roma y tenía hambre. Encontré una pizzería tranquila y barata -todo está caro en Europa para estas fechas y más con el peso argentino en picada- y me senté frente al televisor donde estaban informando sobre el desarrollo de las elecciones. Hasta ese mediodía habían votado alrededor del 41% del electorado, algo más que en las elecciones pasadas.
Pedí una pizza y una cerveza y seguí enganchado en la tele. Cuando vino el mozo – un tipo de unos 35 a 40 años- con el pedido, le pregunté a que hora cerraban la votación, que aunque sabía, me sirvió para iniciar la conversación sobre el tema. Me respondió y siguió hablando con excitación: “los jóvenes y viejos no deberían votar, porque con ellos vuelve el populismo y la democracia se acaba. Y si no, fíjate lo que pasa en Venezuela, se realizan elecciones pero la democracia es una farsa y en realidad es una dictadura”. Me puse en guardia para iniciar una violenta réplica pero no quise arruinar mi almuerzo, así que solo dije: “dictadura en serio es lo que hemos tenido los argentinos y varias veces, y no lo de Venezuela”. “Pues sí vosotros sí que habeis padecido dictaduras”- me contestó- y como vio que yo ya ponía mi interés en la pizza, se fue.
Lo consulté a mi amigo de Madrid, militante de una fracción de Podemos sobre mi convicción de que este tipo de pensamiento alimenta en buena medida la

base del PSOE hoy ganador de las elecciones y por eso no sería extraño el reconocimiento que Pedro Sánchez hiciera de Guaidó, plegándose a la estrategía intervencionista de los EEUU sobre Venezuela. Me contestó que “ese target está a medio camino entre el PSOE y Ciudadanos (uno de los integrantes del bloque de derecha)”
Lo cierto es que el resultado indicó que la derecha retrocedió y que el temido fascismo que podía sobrevenir de la mano de VOX quedó lejos con un 10% de los votos y el PP parece entrar en un estado de descomposición. La conclusión para casi todos los analistas es que se aventó el peligro de que suba al poder una derecha más radicalizada y que en alguna medida triunfó el diálogo con los independentistas (que ganaron localmente en Catalunia y el País Vasco) contra la política de leña y sometimiento por la fuerza a la España franquista. Al decir de Pablo Iglesias, “el resultado muestra que España es multinacional”.
Lo cierto es que el freno a la derecha-que es bueno-no garantiza un giro a la izquierda-aunque sea moderada-ni mucho menos. Podemos perdió más de veinte diputados y el PSOE ya se sabe lo que es. En los años ochenta cuando reinaba Felipillo en esa fuerza política, el nombrado estuvo en Córdoba, Argentina, dando una conferencia y fue a escucharlo Albino Serafín, a la sazon presidente del Partido Intransigente cordobés, quien a su término me comentó: “Es un fiasco, de socialista no tiene nada. Puro liberalismo”. Al decir de mi amigo: “el PSOE es el verdadero partido del sistema”.
¿Qué se puede esperar de Pedro Sánchez? Como dice Lidia Falcón, referente histórica del feminismo en España, Reconocer al golpista venezolano Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela, aceptar a un enviado de éste como su representante diplomático y ahora alojar a Leopoldo López y a su familia en la embajada española en Caracas, supera con mucho de lo que yo creía capaz a Pedro Sánchez y su gobierno en su afán de cumplir las órdenes de Donald Trump. Nunca en la historia de nuestras relaciones internacionales, especialmente con América Latina, los gobiernos españoles, ni siquiera los de la dictadura, mostraron un servilismo, una entrega tan absoluta a los deseos y los mandatos del imperio norteamericano”(citado en Pájaro Rojo).
Ergo, el de Pedro Sánchez será un gobierno que seguirá al servicio de los grandes intereses de las corporaciones y de los planes de ajuste que el FMI y desde Bruselas la Comisión Europea le exige. De allí que las promesas de campaña de ir por la justicia social, reduciendo la elevada pobreza y desigualdad, en el contexto de un modelo neoliberal, es un alarde de voluntarismo o una mentira más
Como conclusión, perdió la derecha oligárquica pero la herencia franquista, la monarquía parásita y corrupta, no se toca y ningún candidato – a riesgo de perder votos- se atrevió a mencionar nada al respecto. En España Franco sigue vivito y coleando. Así es imposible que cuajen ideas que cuestionen el orden vigente y pongan el centro en la vida digna de los españoles de a pie.
Recomiendo el barcito cerca de la Estació del Nord, la pizza es buena y la cerveza pasable, pero no se pongan a discutir con el mozo; es perder el tiempo y ganarse un dolor de cabeza.

Alberto Hernández

Para la Idea de Cruz del Eje (mayo de 2019)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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