Bancar a Alberto II (con todo, con todos y a pesar de todo)

Ilustración: Remando en Dulce de Leche del blog de Lucía Dalbon

El gobierno de Alberto Fernández asumió con el horizonte de terminar con el ciclo neoliberal de Mauricio Macri, y retomar el camino del desarrollo inclusivo del kirchnerismo. Obviamente que las circunstancias son otras a las de cuatro años atrás y la hipoteca económica y social con la que se encontró, sumado a la pandemia, hacen muy cuesta arriba orientar el barco hacia ese objetivo.
En ese sentido, el voto adverso hacia Venezuela, apoyando un informe plagado de falsedades (1) y que obviamente estuvo motorizado por los intereses de los EEUU empecinado en seguir desgastando al gobierno de Maduro y en deslegitimar el proceso electoral en marcha- sin descartar una intervención militar- parece una claudicación de aquellos propósitos fundacionales del Frente de Todos. Esto es lo que hubiera votado también el macrismo sin lugar a dudas.
Y más allá de sus convicciones, de las que no dudamos, tampoco han  sido convincentes las explicaciones del Secretario de Gobierno Santiago Cafiero y del propio presidente respecto de la firmeza y la coherencia con que se está a favor de los derechos humanos en todo el mundo y que en el caso de Venezuela se promueva una salida

consensuada. Con esa voluntad debiera haberse votado a favor-en lugar de abstenerse- la moción venezolana que comprometía “asistencia y colaboración” de su gobierno al comisionado de la ONU en materia de DDHH en su país, en lugar de inclinarse por un malintencionado informe financiado por el Grupo de Lima (2). Si es cierto – y creo que si- qué Argentina promueve sin condiciones, un diálogo y condena el bloqueo y la intervención extranjera en Venezuela, habrían hace tiempo sustituido al encargado de negocios designado por Mauricio Macri como única representación diplomática en el país bolivariano nombrando un embajador consustanciado con esos propósitos. Este sujeto no solo apoyó en su momento al guarimbero de Juan Guaidó sino que hasta llegó a dar refugio en la sede diplomática a un dirigente opositor acusado de golpista.

Nos surgen varias preguntas que debería haberse hecho el gobierno argentino si de verdad se piensa en la vigencia de los DDHH en todo el mundo. ¿Cómo decide el Concejo de DDHH de la ONU a qué país investigar? ¿Porque no empiezan por los EEUU, que ostensiblemente viola los derechos humanos en su propio territorio con la población negra, latina o inmigrante; en Guantánamo verdadero campo de concentración donde se desaparecen, torturan y matan a los detenidos; en los países que invaden y ante la vista de todo el mundo, violando, torturando y asesinando?. ¿No son acaso los bloqueos a Cuba y Venezuela, violaciones a los DDHH , ya que dificultan el acceso a bienes imprescindibles para la vida como alimentos, medicamentos y otros insumos para la salud? ¿por qué no se investiga las violaciones de DDHH en Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, en Palestina por parte de Israel, Honduras donde la gente esta emigrando por miles?
La explicación es sencilla y no se puede creer que el gobierno argentino la ignore: porque también esa comisión al igual que la OEA sirve a los intereses geopolíticos de EEUU, que quiere terminar con los sistemas que no les son funcionales. No es posible que el gobierno de Alberto Fernández restara importancia a todo esto.
Y aquí no está en juego entonces defender o no a Maduro. Lo preocupante, para los que queremos que este gobierno retome un ciclo de desarrollo con inclusión, no es en lo que podemos haber perjudicado a Venezuela con nuestro voto, ya que seguramente ese país va a seguir resistiendo y batallando ferozmente en defensa de su proceso revolucionario con la fuerza y convicciones de su pueblo, sino lo que implica el alineamiento con la geopolítica yanqui y las consecuencias que eso tiene para nuestro país. Es evidente que aunque lo nieguen, hay un quiebre con las señales iniciales del gobierno, en los casos de Lula, de Evo, Correa y en el rechazo a las pretensiones de reconocimiento por parte de Guaidó y Añez. Saludables y esperanzadoras definiciones para los pueblos de la Patria Grande. Nos queda la sospecha que esa gambeta tiene que ver con las contraprestaciones que EEUU debe haber solicitado por su apoyo para la negociación con el FMI-otro organismo a su servicio.
Y si solo fuera un ardid argentino para cerrar un buen acuerdo, diríamos que somos unos vivos bárbaros y que después le vamos a hacer pito catalán y seguir con la nuestra. Pero es fácil deducir, por las propia composición del equipo de gobierno – fiel reflejo de la alianza frentista- donde conviven tipos amigos de la embajada, otros que dicen que hay que abandonar la política de amigos-enemigos y quienes como Alicia Castro no abdican de su idea de dar batalla al neoliberalismo- aunque este escriba piensa que es un error que abandone esa casamata en la Federación Rusa, como diría Gramsci. Un cóctel que es difícil de amalgamar y que obliga a la negociación permanente ya que hay sectores de la coalición de gobierno que acusan cierta sensibilidad a las presiones y chantajes de los sectores de poder. En ese sentido está claro que esa falta de cohesión alimenta la indecisión permanente de romper con un modelo de capitalismo, asentado en la especulación financiera, la primarización de la economía, la concentración de la riqueza y la distribución desigual del ingreso, alentado por el poder hegemónico de los EEUU, ahora con el disfraz de la nueva Alianza para el Progreso que se llama América Crece. Una iniciativa que tiene como socios a las clases dominantes de la región y que en nuestro país celebran alborozados el voto argentino en Ginebra, porque lo ven como una señal de que el gobierno va terminar cerrando filas para ese lado y que la división de la fuerza gobernante será un hecho más tarde o más temprano.
Sea como sea y se piense como se piense, si hay acuerdo en que los globos amarillos no se deben inflar más en la casa de gobierno, lo que hay que afirmar es la unidad y la convicción de que si no se rompe con el neoliberalismo- tal como aboga Josep Stiglitz el padrino del brillante ministro Martín Guzmán- no hay camino posible hacia una Argentina Justa, libre y soberana y ese camino es impensable si no se concibe en una dimensión regional. Pues habría que revisar entonces algunas alianzas internacionales.
Como conclusión, y una vez realizada la catarsis por el tema Venezuela, de haber pedido el correspondiente perdón a ese país, haber hecho sentir el disgusto al gobierno por su postura y ya con la cabeza fría, hay que pensar que no podemos trabajar para hundir el barco, porque es el único que tenemos para llegar a buen puerto. Lo que sí queda cada vez más claro es que el modelo de país está en disputa no solo con la derecha sino también al interior del Frente de Todos y esa disputa solo la puede zanjar la organización y movilización popular. Por eso el 17 de octubre tendremos que ser millones apoyando a este gobierno vía Zoom, pero también hay que pensar que en cualquier momento habrá que salir a la calle con pandemia o sin ella para frenar al golpismo de la derecha y poner los patitos en fila, porque si no, podremos zafar del Covid, pero nos matará el neoliberalismo.

Alberto Hernández


(1) El Informe de Michelle Bachelet, fue refutado por un medular documento elaborado por la Comisión Ad Hoc de laAsociación Americana de Juristas  que visitó Venezuela y comprobó, sobre el terreno y en numerosas entrevistas con funcionarios gubernamentales, representantes de la oposición, ONGs independientes, organizaciones de la sociedad civil y la gente común y corriente de ese país que el Informe Bachelet adolecía de vicios insanables de forma y fondo que lo inhabilitaban por completo, y mucho más para fundamentar una política de condena al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Cabe consignar que un par de días antes el Tribunal de Apelación de Londres había anulado el veredicto emitido el pasado mes de julio por el Tribunal Superior que le otorgaba a Juan Guaidó la administración de los lingotes de oro depositados por Caracas en el Bank of England (valor estimado de mil millones de dólares), pese a lo cual buena parte de quienes votaron en contra del gobierno bolivariano siguen refrendando la designación de “presidente encargado” hecha por el hampón de la Casa Blanca. Y a propósito de Guaidó el Informe de la Comisión Ad Hoc dice, en sus conclusiones que “ante diversas afirmaciones con relación a la ausencia de libertades políticas en Venezuela” –como se asegura en el Informe Bachelet- “merece especial mención la situación observada respecto del diputado, Juan Guaidó, quien incluso después de autoproclamarse presidente de la república desarrolla sus actividades con total normalidad, se desplaza con absoluta libertad, e incluso efectúa convocatorias a actos públicos. Es de señalar que conforme la legislación de la mayoría de la comunidad de países del mundo, esta conducta podría ser tachada de sediciosa (considérese por ejemplo la condena a prisión de los líderes independentistas de Cataluña).” (Borón, 10/2020)



(2) Como informa Atilio Borón: La resolución votada en Ginebra prorroga por dos años el mandato de la “Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela” creada por el Consejo debido al escándalo que suscitó la publicación del sesgado y prejuicioso Informe Bachelet. (No es un dato menor recordar que dicha “Misión” está financiada por los países integrantes del Grupo de Lima). El remedio, justo es decirlo, resultó ser peor que la enfermedad por que dicha “Misión” jamás puso pie en Venezuela. Se contrató a un equipo de supuestos expertos procedentes de tres países abiertamente hostiles al gobierno bolivariano: Chile, Portugal y Reino Unido, que reconocen a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela con lo cual las sospechas sobre parcialidad y prejuicios de los integrantes de esa “Misión Internacional Independiente” crecieron exponencialmente. Para colmo, el experto chileno Francisco Cox Vial resultó ser abogado defensor de los represores de la dictadura de Pinochet y de fluida relación con los personeros de ese nefasto régimen, con la extrema derecha chilena y con el corrupto ex presidente de México Enrique Peña Nieto. Como se ve, un hombre que ofrece todas las garantías necesarias de ecuanimidad e imparcialidad. Los otros dos integrantes, Marta Valiñas (Portugal) y Paul Seils (Reino Unido) son burócratas de los organismos internacionales que sienten un rechazo visceral por cualquier gobierno que tenga la insolencia de rebelarse contra los dictados del imperio. Pero eso no es todo: el trío mencionado lo que hizo fue administrar el enorme presupuesto asignado para esa tarea (2.700.000 de dólares) ¡y “tercerizó” las tareas de la “Misión” contratando a un grupo de 13 personas asentadas en Panamá, de identidad, profesión e idoneidad desconocidas y que no fueron designados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU! Rápidos y duchos para moverse en las oscuras aguas de los abultados presupuestos de los organismos internacionales estas eminencias tuvieron que admitir, sin embargo, que ni ellos ni sus contratistas visitaron a Venezuela. Sus empleados panameños aseguran que basaron la elaboración de su fulminante informe en “informaciones (que son) de dominio público accesibles en las redes sociales (especialmente en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube), blogs y artículos de opinión”. Este informe viola todos los protocolos establecidos por la ONU para la redacción de este tipo de documentos y sin embargo fue aceptado como bueno por los gobiernos clientes de la Casa Blanca: el Grupo de Lima y por el gobierno argentino, que aún continúa siendo miembro del mismo. Este informe fue el que dio lugar a la presentación de la Resolución 43.

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.