Que gobiernen los representantes del pueblo y no el Poder Judicial

En un debate en canal C de Córdoba, en épocas del kirchnerismo, sobre la recuperación del sistema jubilatorio de reparto, yo hacía mención a los derechos consagrados en la Constitución y mi contrincante, un abogado ex funcionario municipal del gobierno de facto, me retrucaba con una buena dosis de cinismo, que no argumentara tanto con la Carta Magna porque su redacción, “como afirmó Carlos Marx”, era producto de las correlaciones de fuerzas históricas en la sociedad. Ergo, para él era lo único importante y según la correlación de fuerzas en la sociedad, las leyes, inclusive la Ley Fundamental, eran generadas, aplicables, o interpretables de una u otra manera. Esa debe haber sido su justificación para aceptar ser parte de la dictadura mas sangrienta que asoló estas tierras.
Lo primero que habría que decir es que el ex funcionario de la dictadura tenía razón en el fondo y no es que yo lo desconociera, pero también se sabe que una vez consagrados derechos en forma de leyes había que aferrarse a ellas para defenderlos. Así se parió la Ley Saenz Peña, el voto femenino, las leyes laborales, el derecho de huelga, el aguinaldo, el

matrimonio igualitario, el sistema jubilatorio solidario, etc. También en función de correlaciones de fuerzas adversas para las clases populares, los gobiernos de facto o neoliberales hicieron retroceder esas conquistas y fue la lucha lo que impidió que fueran barridas de plano. Ni siquiera la fusiladora pudo y por eso hoy contamos con los derechos consagrados en el artículo 14 bis, que no obstante, y volviendo a la correlación de fuerzas, todavía siguen siendo derechos a defender y otros a conquistar. En eso se avanza y se retrocede.

Y así pasó en Latinoamérica, después de una década de gobiernos populares que afirmaron los derechos populares y consagraron nuevos, la restauración neoliberal vino a querer arrasar con todo. Ya no con dictaduras abiertas protagonizada por las fuerzas armadas, sino con los llamados golpes blandos, lawfare mediante, con la complicidad de los parlamentos, los medios de comunicación hegemónicos, los golpes de mercado, y por supuesto la conducción estratégica y financiación de los EEUU en lo que se ha dado en llamar el Plan Condor II y la nueva Alianza para el progreso, denominada América Crece.
Durante los cuatro años de macrismo en la Argentina, en nombre de la “República, la Democracia y la Libertad”, se vulneró el estado de derecho, violando la constitución y las leyes, a puro DNU, derogando leyes con decretos -la ley de medios-, designando jueces a dedo, reglamentando la ley de blanqueo de capitales para favorecer a familiares contradiciendo su letra y espíritu; etc. etc. Y…sí, es una cuestión de correlación de fuerzas. Decíamos en nuestro artículo “Bancar a Alberto” que todavía no hemos salido de una fase de defensiva. En consecuencia mientras se llevan adelante políticas distributivas y reactivadoras de la economía, la tarea es construir una correlación de fuerzas favorable y mientras tanto neutralizar en la medida de lo posible el furibundo ataque de los defensores del status quo. De esto es conciente también el gobierno, que busca negociar en varios frentes – incluyendo el de la pandemia. El recule en el caso de Vicentín; el voto en contra de Venezuela; el movimiento especulativo y destituyente de las patronales agropecuarias, los formadores de precios y el mercado cambiario; las dilaciones en la sanción del impuesto a los ricos y la reforma judicial; la afrenta al gobierno y la propia Constitución Nacional por parte de sectores de la justicia y la propia Corte Suprema, etc. etc. vienen siendo prueba de ello. Por su parte la oposición envalentonada- aunque cada vez más desnuda sus miserias-judicializa toda decisión política del gobierno y pone sus fichas en una CSJ , floja de papeles, donde aspiran a que lleguen todas las causas que tienen jaqueados a sus principales espadas. Aunque el último fallo, donde los cortesanos pretendieron quedar bien con dios y con el diablo y donde solo Rosenkrantz se jugó a fondo por Belcebú, no dejó satisfechos a los de remera amarilla. Esta decisión, y algunas disputas internas en el PRO, más la contundentes demostraciones populares de los días 17 y 27 de octubre, los cambios en Bolivia, la epopeya del pueblo chileno, la derrota del socio de Macri, Donald Trump en EEUU (1), indican que empiezan a haber mejores condiciones para hincar el cuchillo más a fondo y haga sentir que, como dijo el ministro Martín Guzman a los señores feudales del circulo rojo: “Importa mucho el diálogo, pero la conducción la tenemos nosotros. Quien gobierna somos nosotros”.
Esto también debe entenderlo la justicia y particularmente la Corte Suprema que tienen un orden de prioridades (2) y criterios a medida de los deseos de los sectores de poder y en su último fallo. aunque dejó descontentos a los macristas, también bloqueó la decisión del Senado Nacional que declaraba nulos los traslados de los jueces Bertuzzi, Bruglia y Castelli. Fallo que al decir del Juez Ramos Padilla: “…es un bochorno…había perdido toda legitimidad y ahora la superaron…no son aptos para seguir en sus cargos…Necesitamos jueces respetuosos de la Constitución”. Una corte que, como repasa Verbitski en el Cohete a la Luna, tiene en sus antecedentes varios episodios en los que se asumen como la reserva moral de la República y custodios de la Constitución, lo que no les impidió ponerse a las órdenes de estatutos y ordenamientos legales de facto en los varios golpes militares que sufrieron los argentinos y especialmente en el mas cruento de 1976. Como se ve, esta predisposición del la justicia para ubicarse, más allá del bien y del mal y por encima de los demás poderes de la República es historia vieja y viene a cuento en este día de la tradición aquellos concejos pícaros que José Hernández, en su Martín Fierro puso en boca del Viejo Vizcacha: “hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse, que siempre es bueno tener, palenque ande ir a rascarse”.
¿Cómo se resuelve este dilema, de una corte que constituye una fuente de poder que con sus decisiones y las de los jueces a los que apaña, bloquea las decisiones de un gobierno soberano? ¿Como se resuelve este conflicto de poderes con un poder judicial clasista y patriarcal que orienta la aplicación de la justicia en función de los intereses de los grupos de poder fáctico, forzando caprichosamente la letra de la Constitución, vulnerando el equilibrio republicano y erigiéndose en co-legisladora? Solo hay una forma: que gobierne la política, que se imponga la voluntad popular. Hay que avanzar sobre la corte modificando su composición y hay que proceder a reformar la justicia de fondo ya. De lo contrario no habrá ley ni decisión política que afecte a los poderosos que prospere.
Pues si la está violando como dicen los que saben (3), si hay evidente conflicto de poderes, deberá entrar en juego el titular de la soberanía popular que es el pueblo. La Constitución manda armarse en su defensa. Y aunque no se llegue a eso habrá que generar organización y estar en la calle, para decirle a la corte suprema y los poderes fácticos que no pueden gobernar. ¿No es hora acaso de que el poder político se rebele contra los fallos judiciales que son notoriamente inconstitucionales y contrario a las leyes y procedimientos? De otra forma la derecha se va a llevar puesto al gobierno o lo va a poner de rodillas que es lo mismo. De nada va a servir tanto sacrificios hechos para zafar de la peste si el pueblo va a tener que soportar otra peor y mas duradera que la que vivió con el Macrismo.
Nunca más, tiene que ser nunca más, a lo que dé lugar.

Alberto Hernández


(1) No es que Biden nos vaya a garantizar nada pero al menos no es de la banda de Macri. En ese sentido comparto los conceptos del contador Daniel Roy en su artículo Trump o Biden, diferentes pero iguales

(2) La corte tiene durmiendo el sueños de los justos el Caso Blaquier y otros desde junio de 2015 (https://www.fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/caso-blaquier-el-fiscal-de-casacion-fue-en-queja-a-la-corte-suprema/ y le da tratamiento sumarísimo a la causa de los fiscales que ni siquiera debería haber sido admitido

(3) Con respecto al fallo de la Corte sobre el caso de los traslados de Bertuzzi, Bruglia y Castelli el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat, que fuera Convencional Nacional Constituyente ha dicho entre otras cosas sobre el fallo de la corte: “Es que, en el derecho, un acto jurídico, como es la designación de los magistrados del Poder Judicial de la Nación, no puede pervivir si se ha evidenciado nulo. Porque las nulidades constitucionales son absolutas e insanables. O hay legalidad de obrar, o hay nulidad. Recordemos que en el caso de los traslados de estos magistrados, el ex titular del PEN, dispuso los mismos sin concurso previo ante el Consejo para la Magistratura y sin acuerdo de la H. Cámara de Senadores; dicho de otra manera, excedió su competencia constitucional y quebró el debido proceso para el nombramiento de los jueces (nulidad absoluta e insanable). No hay dos lecturas, ni dos bibliotecas, en la materia. (Fuente www.perfil.com). En el mismo sentido se expresó el ex Juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni quien advertía: “Si la Corte convalidara el traslado de los jueces Bruglia y Bertuzzi estaría bordeando el prevaricato porque no es una cuestión administrativa, es una cuestión constitucionalhttps://www.baenegocios.com/politica/Zaffaroni-se-pronuncio-a-favor-por-la-ampliacion-de-la-Corte-Suprema–20201031-0018.html


Para La Idea de Cruz del Eje, Córdoba, Argentina (nov. 2020)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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Una respuesta a Que gobiernen los representantes del pueblo y no el Poder Judicial

  1. Muy bueno Alberto. En 2021, vacuna mediante, habrá mejores condiciones para materializar el apoyo popular para que el gobierno avance en esos aspectos cruciales que mencionas. Hay varios belcebú en la oposición pero también en el FDT. Abrazo

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