Schiaretti: el problema de los Cordobeses es que Judas era porteño

Córdoba, Argentina

El curita de una parroquia de un pueblo cordobés tenía la idea fija de que Judas traicionó a Cristo porque era porteño. Y lo repetía en cada sermón donde podía meter la idea. Reprendido varias veces por el obispo y sin dar muestras de querer terminar con esa prédica, lo trasladaron a otra diócesis mas pequeña. El curita, no obstante no cesó con su idea y repetía cada vez que podía que Judas traicionó a cristo porque era porteño. El obispo ofuscado lo trasladó nuevamente a la parroquia de un minúsculo poblado del norte cordobés, advirtiéndole que si seguía con eso ya no lo dejaría ejercer mas su sacerdocio. Esta vez temeroso de las consecuencias, pero sin querer dar el brazo a torcer, cuando le tocó hablar sobre la ultima cena, dijo: “Jesus habló así a sus apóstoles: uno de ustedes me va a traicionar; a lo que Judas respondió: ¿no stará pensando en mi, troesma, no stará?

Del mismo modo hace campaña el cordobesismo, con un discurso que atrasa y nos vuelve a la disputa entre unitarios y federales. El matrimonio Schiaretti y la hija del fundador del cordobesismo o menemismo tardío como se le llamó en esa época, le echan la culpa de los problemas de la provincia a los porteños y ponen en el mismo lugar al Pro y al Frente de Todos.

El contador con tonada cordobesa, miente porque sabe que el problema del noventa y nueve por ciento de la humanidad, es el neoliberalismo. Es el dominio del capital financiero y de las corporaciones que constituyen el gobierno mundial con un poder que disminuye o anula la capacidad de los estados nacionales de decidir soberanamente su propio destino. Es el capital que hace dinero del dinero, que especula, que evade impuestos, que oculta sus patrimonios en paraísos fiscales, que financia la guerra, el narcotráfico, la trata de personas, que esclaviza, que destruye el ecosistema, que expulsa del sistema económico a millones de personas que ya no necesita y por lo tanto decreta que están de más porque que estorban la marcha de sus negocios. Es ese poder concentrado que abomina de la intervención del estado y la propiedad pública – a no ser que sirva a sus intereses- y con la zanahoria de la libertad individual y de mercado, esconde la dictadura del capital que nos controla hasta el aliento y nos convierte en frenéticos consumidores de basura material y espiritual. Es el que todo lo concibe como factor de ganancia y ve negocios en la salud, en la educación, en la seguridad social, en los servicios públicos. Es el que compra a los medios, a la justicia y muchos políticos. Y es neoliberalismo porque ya no tiene ese carácter progresista y romántico que el liberalismo acuñó para enviar al basurero de la historia al oscurantismo feudal. Por el contrario la dictadura del capital se nutre de un discurso conservador cuasi fachista, autoritario, homofóbico, estigmatizante y discriminador, al que le hacen soporte ideológico las iglesias mas recalcitrantemente conservadoras. Ese neoliberalismo al que el gobernador y la familia cordobesista adscribe entusiastamente, que los llevó a apoyar sin disimulos al macrismo, es el problema para los cordobeses, y no el gobierno nacional que con luces y sombras intenta neutralizarlo. Mucho menos el kirchnerismo que echó por tierra los intentos colonizadores del ALCA, que le sacó el negocio de las jubilaciones al poder financiero, que desendeudó al país, que recuperó el mercado interno y el valor del salario, que le puso freno a la voracidad de las oligarquía exportadora y los grupos económicos y que capeó exitosamente con la intervención del Estado la fenomenal crisis mundial de 2008 que pulverizó el estado de bienestar en Europa y de la cual ni el propio EEUU puede aun recuperarse totalmente.

Ese poder mundial que tiende sus tentáculos en casi todos los países del orbe, tiene sus representantes en Argentina y en Córdoba en particular. Tanto los sectores “del campo” – a los que muchos tilingos colonizados los erigen en símbolo de la “argentinidad y el patriotismo”- como el sector financiero e industrial ya tienen intereses internacionales, tienen sus inversiones diversificadas y responden a la lógica de acumulación mundial. No son parte de un proyecto de país – y menos de provincia- y hasta son acreedores de Argentina y duermen en la misma cama con Paul Singer, y otros fondos buitres. Esos son los socios del cordobesismo junto a algunos burócratas colonizados del sindicalismo.

Dice quejoso el gobernador y repiten esposa e hija del cordobesismo falseando la realidad que el gobierno nacional le quita plata a la provincia y no vuelve en función de su riqueza presunta. A lo que el gobierno nacional desmiente mostrando cifras contundentes sobre lo que ha invertido en Córdoba. No obstante esta discusión sobre los recursos que entran o salen de Córdoba, a la que se prenden también los candidatos del Frente de Todos, esconde lo que diferencia al cordobesismo del gobierno nacional y mas del kirchnerismo. El problema no es la cantidad de recursos, sino en qué se invierten. El Problema sigue siendo qué intereses se representan, Y está claro cuáles son los socios del cordobesismo desde que su fundador catapultó a Cavallo a la política, y prohijó a Kammerath, primero como vicegobernador y luego como intendente de la capital.

Ya mostramos en cifras, en notas anteriores (1), los resultados de la concepción insular de los gobiernos cordobeses, incluido los de Angeloz y Mestre, que muestran que Córdoba, por mérito propio pasó a ser a una de las provincias mas desiguales y con peores indicadores sociales. Y eso sin considerar otras lacras como la represión policial, la corrupción, la familia judicial y la democracia controlada a partir de la ley de Nuevo Estado del delasotismo y los medios comprados para hacer apología neoliberal.

“La lista peronista que expresa Córdoba, es la del peronismo tolerante” dice sin ponerse colorado el Juan que apoyó ostensiblemente las políticas macristas y tomo distancia del kirchnerismo, única experiencia revitalizadora del peronismo del ‘73 en adelante.

“El peronismo será revolucionario o no será” sentenció Evita. De acuerdo a esto el “peronismo tolerante” -con el gran capital obvio- que proclama el gobernador, nada tiene de peronismo.

En el país se enfrentan dos modelos claramente diferenciados, dos caras contrapuestas de la moneda nacional. Hacemos por Córdoba postula que la moneda debe caer de canto y para eso proclama que el problema es que Judas es porteño.

Alberto Hernández

Para La Idea de Cruz del Eje

(1)El ser o no ser de Unidad Ciudadana en Córdoba

El Cordobesismo version cuartetera del neoliberalismo

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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2 respuestas a Schiaretti: el problema de los Cordobeses es que Judas era porteño

  1. Excelente Alberto !! Muy bueno, completo y ocurrente lo del curita !! Abrazo

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  2. Patricia Olocco dijo:

    Qué hermosa nota!! Qué definiciones tan exactas!!!

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