Colombia: Pacto Histórico contra el neoliberalismo

Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tiene una segunda oportunidad, escribió el colombiano García Marquez para finalizar su historia sobre el castigado Macondo. En el caso de Gustavo Petro, se presenta una segunda oportunidad. Claro que para él solo pasaron cuatro años desde aquél 2018 cuando con su Colombia Humana estuvo a punto de arrebatarle el gobierno a la derecha oligárquica que sí gobierna ese país desde hace más de cien años. Tampoco estuvo tan solo en estos tiempos, en los que el gobierno títere (del uribismo y de los EEUU) de Iván Duque fue derrapando en el desprestigio y ganándose el encono y la furia de vastos sectores populares. A lo largo de este tiempo Petro no solo fue prestigiando su figura acompañando la resistencia de un pueblo a las políticas neoliberales y a la violencia del sistema, sino que se supo rodear de aliados, con los cuales ha conformado el Pacto Histórico, que ahora sí parece que está en condiciones de alzarse con el triunfo electoral. Y, como lo habíamos sugerido en la anterior contienda presidencial – y no acertamos por poco- , ahora estamos, como lo dice el título del libro que publicó recientemente la Editorial Controversia, frente a “Las elecciones que pueden cambiar la historia de Colombia”.

El Pacto Histórico, que está abrumadoramente al frente de las encuestas y ha llenado las plazas del país, ha reunido además de Colombia Humana, el movimiento de Petro, al Polo Democrático Alternativo, a la Unión Patriótica, a la Alianza Progresista, Poder Ciudadano que tiene como referente a Piedad Córdoba y a representantes de movimientos campesinos, feministas, pequeños y medianos productores y juveniles en un amplio frente contra el uribismo, algo que veníamos auspiciando cuando comparábamos la situación colombiana con la chilena. Decíamos: “La diferencia con el país trasandino es que acá al calor de la movilización popular se van referenciando algunos dirigentes políticos como Gustavo Petro y otros, que permiten avizorar con esperanza la posibilidad de conformar un amplio frente contra el uribismo (al igual que el que le permitió a Alberto Fernández llegar a la presidencia en Argentina) para desterrarlo en las próximas elecciones de la historia futura de Colombia. Mientras tanto y como falta mucho, habrá que seguir en la calle enfrentando las políticas de ajuste y de muerte del cada vez más desprestigiado gobierno del subpresidente Duque.”

Ahora no falta nada, las elecciones están ahí y el frente se conformó.

El Pacto ha revitalizado la esperanza de vastos sectores de la población colombiana, abrumados por la desocupación, la pobreza, la desigualdad, la discriminación, la violencia, la corrupción y la brutalidad represiva de un narco estado al servicio de los más ricos. La salud es un negocio al igual que la educación. De cada diez trabajadores se pensionan tres y con salarios paupérrimos. El neoliberalismo que hace presencia en el país desde hace décadas, ha propiciado el libre mercado, primarizado la economía, destruido el incipiente mercado interno y a los productores locales con la firma de los TLC. En materia de política exterior se ha subordinado a los intereses geopolíticos de los EEUU, cancerbero del sistema capitalista global, a tal punto que no solo tiene siete bases militares en su territorio y la DEA instalada como oficina de monitoreo, sino que es el único país latinoamericano que integra la OTAN como socio global. Es una verdadera cabecera de playa de los yanquis en Sudamerica y como tal obedece fielmente las ordenes del pentagono. No por nada ha sido el principal socio en el continente en la política de agresión a Venezuela propiciada por las administraciones republicanas y demócratas del país del norte.

El próximo 13 de marzo serán las elecciones legislativas que serán claves a la hora de obtener una representación tanto en el senado como en la cámara de representantes que le permita la sanción de las leyes imprescindibles para verdaderamente cambiar la historia de Colombia.

Entre los candidatos a esos cargos hay representantes de distintos estamentos de las sociedad colombiana, que da cuenta de amplio espectro social que cubre la alianza Pacto Histórico.

Entre ellos destacamos a María José Pizarro, candidata a senadora y actualmente miembro de la Cámara de Representantes en la cual desarrolló una destacada labor siempre compenetrada con las problemáticas de los movimientos sociales y el proceso de paz; el ingeniero agrónomo César Pachón, líder social y representante de millones de campesinos, también candidato al senado; Natalia Munevar, Ingeniera y activista feminista, antirracista, ecologista y candidata al Congreso en el exterior; el filósofo y magister en economía David Racero candidato a la Cámara de Representantes; Robert Daza Guevara campesino del Territorio Campesino Agroalimentario Del Norte de Nariño y Sur del Cauca y Dirigente del CNA como candidato al Senado y Alirio Uribe Muñoz defensor de Derechos Humanos, candidato a la Cámara de Bogotá. También es de destacar la actual concejala de Bogotá Susana Muhamad, activista ambiental, que ejerce la vicepresidencia de la junta de coordinación Nacional de Colombia Humana.

Las elecciones legislativas darán una muestra de lo que se puede esperar para las presidenciales de mayo, en las que definitivamente Petro podrá decir – si no existe fraude de por medio y las encuestas se confirman- aquí estoy, vengo a cambiar la historia de Colombia.

Claro que no será fácil. El poder que tienen los grupos económicos, los medios que los protegen y buena parte de la justicia que, siempre y como en casi toda Latinoamerica, es patriarcal y vasalla de esos intereses, se le sumarán a los demás problemas sociales que hemos enumerados y que solo tendrá solución en la medida en que se enfrente con determinación al neoliberalismo; que se termine con la dominación colonial de los EEUU y se proponga compartir un destino común con Latinoamerica. La guerra en Ucrania ha puesto dramáticamente negro sobre blanco el mundo multipolar que se viene junto a la decadencia de los imperios. Una Latinoamérica unida y fuerte como uno de los centros de poder económico y político deberá emerger para discutir el poder en ese mundo sin ningún tipo de vasallaje y en eso será fundamental la capacidad de combate de los movimientos populares. En eso consiste un cambio histórico. De lo contrario habrá que resignarse al destino de Macondo que no tuvo una segunda oportunidad.

Alberto Hernández

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Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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