Conmemoración del golpe militar del 24/03/76 (marzo 2005)


SR. PRESIDENTE (Borello).- Tiene la palabra el señor concejal Hernández.
SR. HERNÁNDEZ.- Señor presidente: veo que los concejales que me han precedido en el uso de la palabra hicieron una larga exposición respecto de este hecho que hoy estamos recordando, y por lo tanto voy a tratar de ser lo más breve posible.
Quiero poner especial énfasis, porque a veces en todos estos recordatorios, siguen flotando algunas cuestiones, y retomando lo que decía el señor concejal Molina Herrera, respecto de esta maestra que es la historia, que indudablemente la leemos diferente.
Quiero decir que más allá de los muertos que nos pesan, más allá de quienes sufrieron en carne propia, los rigores de la represión de esos años, no puedo dejar sentado esto que a veces flota, que es la teoría de los dos demonios, como que acá hubiera pasado una tragedia, una guerra entre dos bandos, y que todos somos responsables, y hacemos un llamado a la paz y a la concordia de los argentinos.
Quiero decirles que en primer lugar, tenemos que reconocer que una sociedad, un sistema, políticas que generan desigualdades, que generan pobreza, que generan miseria, que generan exclusión, siempre van a estar fomentando y cultivando la violencia. Una violencia que ha sido parte de nuestra historia. Y decía alguien, que “…ante la ineficacia comprobada de la labor cívica y electoral y el incumplimiento de las leyes y respeto públicos, es sagrado deber del patriotismo, ejercitar el supremo recurso de la protesta armada, a que han acudido casi todos los pueblos del mundo, en el continuo batallar por la reparación de sus males y el respeto de sus derechos”
Yrigoyen, quien decia esto en 1905, y el radicalismo, esa Unión Cívica que se formó con aquella Revolución del Parque, acudieron a las armas dos o tres veces, tres veces en este país: en 1893, el Levantamiento de Santa Fe, en la provincia de Buenos Aires formando juntas revolucionarias, en Tucumán y en San Luis. Yrigoyen las justificaba y decia que “….enumerar el largo proceso que impone el empleo de este recurso extremo de los pueblos…sería inútil, porque se halla escrito en la conciencia de todos los que saben bienamar a su país.”

En el ’43, también, un golpe encabezado, promovido y sustentado ideológicamente por el gou , conducido en ese entonces entre otros, por el coronel Perón, sentó las bases también de un proceso popular, levantándose legítimamente contra gobiernos que estaban total y absolutamente deslegitimados en la conciencia popular. También otros bombardearon despues la Plaza de Mayo, dejando en las calles muchos muertos del pueblo. Alli hubo participación no solo de militares sino de civiles y organizacion es políticas que apoyaron.

Lo que quiero decir es que la violencia es parte de un sistema que es violento. Y estaríamos falseando la historia si no atendemos cuáles son las causas y las consecuencias de esa violencia. Aquí lo que estamos condenando es la violencia del Estado.

Yo he sido parte de esa generación militante de los ’70 donde muchos compañeros adherían a la estrategia de la guerra popular revolucionaria, la guerrilla urbana, el terrorismo. Está bien, lo hacían en función de todas estas cosas que se han planteado aquí y como respuesta a un sistema injusto; estrategias que yo no compartía, pero también estuvimos de su lado, y todos fuimos reprimidos, torturados, encarcelados, exiliados en este país.

Lo que quiero decir aquí es que no podemos poner en el mismo nivel a quienes ejercieron esa violencia, equivocados o no, con la que podemos compartir o no, con la que podemos discutir políticamente o no, con aquellos que desde el Estado pusieron en funcionamiento una maquinaria aceitada, una maquinaria horrorosa, para exterminar no un ejército revolucionario, porque no deben haber existido más de mil o 2 mil guerrilleros y aca se exterminaron 30 mil, la mayoría eran dirigentes obreros, estudiantes, gente inocente.

Esa maquinaria que se puso en funcionamiento para instalar el terror lo hizo en función de un proyecto muy claro, que hasta el día de hoy estamos padeciendo. Eso es leer la historia.

Cuando el 2 de abril de 1976 Martínez de Hoz pone en marcha el plan ese, que se dio en llamar “de apertura económica”, fue en función de intentar cristalizar, en términos políticos y en términos económicos, esa política, y como condición para ello era necesaria esta represión de los sectores que podían resistir esas políticas. Por eso se exterminaron las organizaciones sociales y sindicales.

Esa política, a caballo de los petrodólares, de esa cantidad de dinero líquido que existía, de esa liquidez mundial que existía en esos años y que había que colocarla en los países emergentes con autoridades sensibles a esas operaciones financieras, dio el sustento a las posteriores transformaciones económicas de este país. Y empezaron con este mecanismo perverso que es el endeudamiento externo, que de 9 mil y pico de millones de dólares que se debía al fin del gobierno de Isabel Perón, en diciembre del ’83 ya debíamos 40 mil millones de dólares.

Ese endeudamiento que se hizo a través de mecanismos perversos, donde “militares patrióticos”, como se llamaban, cobraban jugosas comisiones; fue el mecanismo por el que se chantajearon después a distintos gobiernos democráticos para seguir cristalizando y afinando este modelo que, como dijo el concejal Gómez, se perfeccionó en la época del menemismo y terminó de “cumplir los deberes” en épocas de De la Rúa.
Recuerden ustedes que los artífices de esta deuda ademas del ya mencionado Martinez de Hoz, fueron Guillermo Walter Klein, Alfredo Diz, Alejandro Reinan, Francisco Soldatti, quienes manejaban esta estructura paralela en sus propias oficinas y estudios, y eran representantes de las entidades de préstamo extranjeras, endeudando ficticiamente a las empresas del Estado; YPF, Agua y Energía, CENEA, inventando necesidades financieras de esas empresas por lo cual sistemáticamente les hacían pedir préstamos, que no necesitaban, en dólares recibiendo pesos.
Ese fue el mecanismo por el cual se fue construyendo esta economía que terminó con una gran cantidad de excluidos, desocupados y desempleados que todavía hoy padecemos, pese a los esfuerzos del presidente Kirchner y este proceso que ha implicado una reversión de las políticas neoliberales de los ’90.
Esas maniobras, desde el punto de vista económico, contaron con su cobertura legal, y se aprobaron leyes que modificaron el Código de Procedimiento para que fuesen jueces extranjeros quienes intervinieran en caso de litigio en estas operaciones, y finalmente Cavallo, cuando fue presidente del Banco Central, terminó estatizando la deuda privada transfiriendo a todo el pueblo argentino la fiesta de todos esos años.
Para hacer todo esto y lo que siguió después se tuvo que matar, asesinar y secuestrar de la manera en que se hizo.
Estas son las cosas que tenemos que tener claras; pues no hubo dos bandos sino una maquinaria del Estado que aplicó el terror para poder garantizar estos planes, para hacer un país para pocos; la oligarquía financiera y empresaria.
Esta es la verdad histórica, por eso son buenos estos homenajes y recordatorios para tener en claro qué es lo que no tenemos que volver a hacer, de dónde tenemos que salir. Va a haber paz en tanto haya justicia; en tanto no nos olvidemos de estas cosas, y es la única forma de garantizar la paz social y terminar con la violencia.
Estas son las conclusiones que debemos sacar de este recordatorio, y tomando las palabras del concejal Lomuoio respecto de cómo han cambiado las cosas y por qué hoy podemos estar discutiendo estas cuestiones, por qué podemos empezar, después de treinta años de este proceso de destrucción de la economía argentina, de la industria, del trabajo, del enajenamiento del patrimonio nacional, hay que ver claramente cómo lo pensaban desde los centros de poder internacional. Henry Kissinger, uno de los mentores de la Comisión Bilateral, en el año ’85 en una conferencia de prensa sobre la deuda externa dijo: “No hay camino indoloro para que los países deudores puedan solucionar su crítica situación, pero debemos proponer algunas alternativas a los programas de ajuste
del Fondo Monetario, la solución implicará siempre un sacrificio. Prefiero que las naciones deudoras paguen sus obligaciones externas con activos reales a los bancos acreedores, con la entrega del patrimonio de las empresas públicas”. Éste no fue un problema de malos gobernantes o de impericia; obviamente, había una planificación desde los países centrales en función de cuál es el papel que le cabía a los países emergentes con funcionarios dóciles, venales, corruptos y apátridas, que fueron muy “sensibles” a estos intereses extranjeros.
Me parece bueno que hagamos un recordatorio estas cuestiones porque tenemos que cambiar, tal como lo impulsa el presidente Kirchner. Bien dijo el concejal Lomuoio, si podemos discutir estas cosas es porque el presidente ha puesto sobre el tapete esta cuestión, le pese a quien le pese y le guste a quien le guste.
El intendente Juez también ha tomado decididamente en sus manos el tema de los Derechos Humanos apoyando los desenterramientos en el Cementerio San Vicente y todo lo relacionado con el esclarecimiento de la verdad histórica.
Muchas gracias. (Aplausos).