Homenaje a Eva Peron-22/07/04

En mi carácter de concejal dije estas palabras en el homenaje a la compañera Evita. También vinculé su figura con el asalto al cuartel Moncada, piedra fundacional de la revolución cubana. Recuerdo que un concejal del PJ me reclamó: “qué carajo tiene que ver una cosa con otra”. Cómo no tengo nada para agregar hoy, aquí va la versión taquigrafica de aquella intervención. SR. PRESIDENTE (Giacomino).- Tiene la palabra el señor concejal Hernández. SR. HERNANDEZ.- Señor presidente, señores concejales, ahondar sobre la figura de Eva Perón me parece ocioso. Los concejales que me precedieron en el uso de la palabra han hecho un excelente recordatorio de su figura y sus méritos. De todas maneras yo creo que siempre que se hace un homenaje y nos ponemos a hablar de quienes homenajeamos como un muerto, como figura del pasado, estamos degradando el homenaje. Sería bueno que todo lo que se ha dicho de Eva Perón nos sirviera para realizar la tremenda tarea de construir y cimentar este país para todos los argentinos tal como lo soñaba Evita y que hoy está pendiente como una gran deuda sobre nuestras espaldas. Esta batalla que Evita libró con su corazón, con su fibra, con su fervor revolucionario por los humildes, por los pobres y postergados, le generó enemigos, los de la oligarquía, aquellos que no dudaban en vender los más sagrados intereses de la patria en función de los intereses de clases y de los particulares y personales. Si verdaderamente hubiéramos seguido esas enseñanzas, el Partido Justicialista no hubiera sido el protagonista de una de las más grandes entregas de estas últimas décadas, como la vivida durante el menemismo, donde sirvió a los intereses de los enemigos de Eva Perón, llevando adelante un programa elaborado en las oficinas de los poderosos del mundo, de las multinacionales y de los organismos financieros. El verdadero homenaje que debemos hacer es el de ser consecuente con esas ideas y con esa lucha. El 26 de julio también tengo que recordar que se produjo un gran hecho como fue el asalto a Cuartel Moncada en Cuba, que sentó las bases de uno de los movimientos revolucionarios que, más allá de toda discusión, sirvió para promover un pueblo y sacarlo de la degradación y humillación. Estos dos hechos tienen profunda relación porque los enemigos de los pueblos de Latinoamérica son los mismos y son aquellos contra los que luchó Eva Perón. Tenemos una tarea que está aún pendiente y nosotros debemos hacernos cargo porque es el llamado a construir una nueva patria, a recuperar la dignidad nacional, la soberanía y hacer efectiva la justicia social, que la abanderada de los humildes proclamó, y por la cual luchó y por la que entregó su vida. Nada más, señor presidente.