Razones de una candidatura

A esta altura de los acontecimientos nadie puede negar que el kirchnerismo, estén a favor o en contra, fue una bisagra en la historia de nuestro pais. El quiebre, que desde el 2003 se produce con los 30 años de neoliberalismo iniciados en 1975 con el Rodrigazo, afirmado con la tortura y la muerte por la dictadura y continuado por Alfonsín, Menem y la Alianza, es un dato ineluctable de la realidad. No es necesario hacer una larga enumeración de las medidas de gobierno que marcan ese cambio sino hacer un paneo sobre la sociedad. La mejor encuesta es la que nos proporciona la respuesta del pueblo. En los años de neoliberalismo campeaban sentimientos de resignación y escepticismo por la política y las posibilidades de cambio; y la actitud personal o de grupo eran la sobrevivencia, la resistencia y el posibilismo en política; desensillar el potro en el que cabalgaban las utopías hasta que aclare. Y por fin empezó a aclarar. Hoy ha vuelto a renacer el interés por la politica, sobre todo en los jóvenes. Hoy se vuelve a creer en la política como herramienta para construir una sociedad mejor, mas justa e igualitaria. Hay optimismo en la sociedad, aun entre quienes critican al gobierno nacional. Ya los distintos grupos sociales pasaron de la resistencia al reclamo de sus derechos. Lo que antes era imposible alcanzar ahora todo el mundo tiene la sensación de que se puede lograr. Volvemos a creer que los sueños son posibles. Hay una ebullición en la sociedad que supera la esclerosada dinámica y la lógica de las estructuras. Por eso el Kirchnerismo es mucho más y más rico, fuera del PJ que dentro, aunque todavía éste siga siendo la clave en la ingenieria electoral.

En Córdoba, el Kirchnerismo navega desde hace tiempo en un mar de especulaciones. Fragmentado en ochenta y pico de grupos (contando los pequeños partidos) entre los que está el MPSOL Más chicos o más grandes, sin liderazgos ni referencias capaces de convocar para romper esa atomización, todavía no ha podido constituirse en una opción política local para la sociedad y está lejísimo de estar a la altura de los más de cuarenta puntos de imagen positiva de la presidenta en Córdoba. En ese sentido la reciente conformación de la Mesa de Unidad K, que reune a los principales referentes y a representantes de sectores sociales, culturales y de derechos humanos, es una esperanza de la cual somos parte. No obstante está dando los primeros pasos; habrá que ver si resiste el tironeo de la interna del PJ para definir la formula provincial y si es capaz luego de erigirse como una cuarta opción en el caso de que De la Sota sea el candidato oficial. También cambia el panorama si las elecciones son todas en linea o separadas.

Por lo pronto entonces la única certeza para nosotros es que Cristina debe repetir este año y es el centro y la prioridad de todo armado electoral. Todo lo demás debe subordinarse. Inclusive la disputa por la intendencia. De todas maneras en este caso si las elecciones, como parece, fueran en fecha separadas, se puede pensar en un armado local que se referencie en el modelo nacional, tanto por su concepción como por la estructura del discurso, pero que sea capaz de convocar aun aquellos no K que se sientan identificados con la propuesta para el gobierno local.

Definida la cuestión nacional y la provincial en la nebulosa y sin poder incidir más que en todo lo que podemos aportar al armado de unidad en marcha, decidimos dar la pelea por la intendencia, con la certeza de que va a contribuir a la acumulación K en Córdoba. Por un lado porque apunta a romper una lógica de especulación y acuerdismo entre grupos, que esperamos – insistimos – sea superada por este intento de unidad, que pasa a años luz de las preocupaciones del ciudadano de Córdoba. Salir a interpelar a la sociedad, a relevar sus preocupaciones y a invitarlos a sumarse a una propuesta de cambio ha sido una de nuestras intenciones. Por otra parte la ausencia casi total de candidatos a la intendencia identificados de verdad con el gobierno nacional, la necesidad de representar esa ebullición y esperanza social y la convicción de que somos capaces de hacerlo, determinó que lanzáramos nuestra aspiración a disputar la intendencia de Córdoba. La suerte de esta pretensión tendrá que ver con la forma como se resuelva el entramado del kircherismo local, de las fechas de las elecciones y de la posibilidad de disputar contra los aparatos electorales y los dineros de algunos candidatos. La vocación de poder, la solidez de la propuesta y el esfuerzo militante se da por descontado y por ahora es el único capital.

Alberto Hernández

Córdoba, enero 2010

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