Moyano y el (su) compañero Macri

La presencia de Hugo Moyano en un acto de los recolectores de residuos de la CABA, junto a Macri al que trató de “compañero” y colmó de elogios criticando simultáneamente al gobierno nacional, lo convierten en un aliado contra natura del candidato neoliberal, devenido fariseamente en nac & pop por imperio de las encuestas, que dicen que la mayoría de los argentinos están de acuerdo con las medidas más importantes que ha tomado el Kirchnerismo en macri_103estos años.

Aliado contra natura porque el jefe de gobierno representa los intereses y el ideario de todo aquello que fue históricamente enemigo del peronismo y no solo por su ADN de clase y lo que ha afirmado infinidad de veces respaldando la idea de laissez faire, laissez passer en la economía, sino esencialmente porque su gobierno ha dado muestras incontrastables de que gobierna para los ricos y de su aversión por lo popular. Sus políticas de salud, de educación, de seguridad y sus innumerables vetos y falta de reglamentación a leyes progresistas, lo ponen en evidencia, además de ser ostensiblemente un candidato del grupo Clarín.

El protagonismo político del sindicalismo argentino, desde las primeras organizaciones conducidas por anarquistas, socialistas y comunistas que asumían claras posturas anticapitalistas, pasando por la posterior adhesión al peronismo y el clasismo de los 70, han legado importantes hitos y documentos que afirman una clara postura de la clase obrera frente al proyecto de las clases dominantes, contra la explotación, las dictaduras y la dependencia.

Con el advenimiento del peronismo, la mayoría de los trabajadores adhirieron al ideario del las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica. Y aun quienes se mantuvieron al margen, reivindicaban una postura de clase, de no colaboración con los partidos ni con el Estado.

En el período de la resistencia peronista, los trabajadores, fueron los principales pilares del luche y vuelve, plasmando los ideales que los movilizaban en dos programas memorables y guías el de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) que fueron los inspiradores del programa del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos y más acá, aunque menos radicalizado, los 26 puntos de la CGT de Ubaldini en 1985.

Ni que hablar del compromiso político asumido en los setenta, por lo que se llamó el Sindicalismo de Liberación, que encarnaba Tosco o los sindicatos de FIAT (SITRAC y SITRAM), Salamanca, Piccinini y otros dirigentes.

Es decir que el compromiso político que siempre asumieron los dirigentes sindicales y los trabajadores encuadrados en sus organizaciones, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, se ubicaba en la vereda del frente de los explotadores y los cultores del libre mercado y la dependencia. Y aunque, desde Vandor hasta nuestros días, siempre hubo quienes se cruzaron de vereda buscando poder y beneficios personales o corporativos, nunca como Moyano, lo hicieron enfrentando a un gobierno que ha llevado adelante buena parte de las banderas que históricamente levantó el peronismo.

Hay que decir para atenuar ese gesto y valorarlo en su justo término, que el sindicalismo -salvo honrosas excepciones-ya no es el de antes. Y los principios han sido reemplazados por los intereses corporativos de sus dirigentes-empresarios, que ponen su celo en los negocios personales y los de la organización, cuidando también, de que algo les toque a sus representados porque de eso depende que sigan estando donde están. En función de esa metamorfosis sufrida, seguramente podemos decir que el acercamiento del camionero a Macri, tiene mas que ver con favorecer los negocios de la recolección de residuos que le rinden muy buenos dividendos y poner freno a la política de desarrollo ferroviario del gobierno nacional que va a achicar sustancialmente el mercado del transporte por ruta y la base de su poder.

Esta es la lamentable historia de un combativo fundador del MTA, Kirchnerista a ultranza, con pretensiones de ser el Lula argentino y finalmente devenido en socio del candidato de las clases dominantes del pais. Aunque nada le va a sumar electoralmente porque hace rato, a diferencia de otras épocas donde eran referencia de un amplio espectro social, ennegrecidos por el humo de un cajón que se quemó una vez, que la mayoría de los sindicalistas, y sobre todo algunos, no solo no suman votos, sino que espantan. Tranquilo puede quedarse Scioli.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea (Cruz del Eje-Octubre)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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