La unidad posible y necesaria para volver

El legislador Ricardo Vissani saltó del Bloque de Córdoba Podemos al de Unión por Córdoba y desató una andanada de críticas, condenas y maldiciones de casi todo el arco del Kirchnerismo cordobés. Y no es para menos porque no está bien hacer eso sin por lo menos consultar o sondear lo que opinan los que depositaron su confianza en él para cumplir un rol de oposición. No procede tampoco hacer un carnicería o condenarlo a la hoguera en nombre de un Kirchnerismo que no tiene existencia orgánica en Córdoba. Por empezar se alejó del bloque Córdoba Podemos, que es la resultante de un armado electoral sui generis que lideró, el hoy en la picota, Eduardo Acastello, quien inmediatamente lo dejó navegando al garete. No es comparable al bloque del FPV a nivel nacional ni este suceso con la deserción del grupo de diputados para formar el bloque del PJ. El armado político y las fidelidades de sus dirigentes a alguna orgánica requiere reconocer la complejidad de la situación política de Córdoba y la necesidad de que los distintos espacios hagan un proceso de autocrítica ya que la última expresión electoral del FPV fue lastimosa. A partir de esa realidad y del nuevo contexto nacional es necesario barajar y dar de nuevo, abrir paso a la humildad, al reconocimiento de errores y no expulsar a nadie a no ser que se pase ostensiblemente al campo del enemigo, esto es avalar políticas e impulsar acciones que vayan en contra de los intereses populares, de la soberanía

nacional, de la democracia y las libertades publicas. Esa debería ser la divisoria de aguas para decir fulano o mengano están fuera del movimiento nacional y popular. Estar del lado de los que quieren que el ajuste los paguen los ricos o de los que quieren que lo paguen los trabajadores y sectores medios; estar en la calle con los que defienden sus derechos o alinearse con el ajuste del gobierno; esa es la grieta que separa hoy a los buenos de los malos, a los leales de los traidores. Cualquier otra cosa que genere división va a atentar contra la necesaria unidad posible que requiere la lucha que se avecina.

El gobierno nacional pretende legitimar en el congreso el vergonzoso y oneroso acuerdo con los buitres y para eso debe derogar las leyes Cerrojo y de Pago Soberano. Los escindidos del Kirchnerismo, nominados por el propio Macri como la oposición racional y responsable, que gustosamente han asumido ese rol y este apelativo, pretenden acompañar esta convalidación, como así también la aprobación de varios DNU del gobierno. En ese sentido declaró Schiaretti que “Es muy importante acordar porque nuestro país podrá nuevamente ser sujeto de créditos en un mundo que está dispuesto a prestarle a Argentina”. “Por eso, les pido a todos los legisladores nacionales que voten rápidamente la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano para que podamos ser nuevamente sujetos de crédito”

Tampoco se quedan atrás Pichetto y otros senadores del FPV que al reunirse con el presidente del banco central Juan Carlos Fabregat, para contar con “la mayor y mejor información posible” para abordar el debate del “desendeudamiento” cuando llegue al congreso, evidenciaron una montaña de dudas sobre el tema, que pusieron en flagrante evidencia en el Congreso del PJ, aunque ahora parecieran haber revisado su posición.

El salto de Vissani, es coherente con la postura del Movimiento Evita de impulsar la unidad del peronismo como la mejor posibilidad de hacer oposición al macrismo y sentar las bases de una recuperación electoral para el 2017. Pero…¿que significa la unidad del peronismo? ¿es sin condiciones? ¿entran todos? ¿Cual es el límite del necesario consenso para la unidad?.

El peronismo solo se unificó tres veces en su historia en términos electorales y alrededor del PJ. Cuando volvió Perón, para darle el triunfo a Campora y luego al propio líder; en 1983 alrededor de la referencia de Luder y con la hegemonía de lo peor del sindicalismo y en el 1989 con Menem. Los resultados fueron diversos y no solo no aseguraron la continuidad de la revolución peronista, sino que, como en el 83, ni siquiera el triunfo electoral. La experiencia del 73 duró poco y ya sabemos en que terminó una vez muerto Perón. La de los ón90 fue peor porque significó su cooptación por las clases dominantes. Por fuera de esos ejemplos el peronismo siempre estuvo dividido, enfrentado y disputándose en su seno los dos proyectos de pais que coexisten en una suerte de empate hegemónico desde 1810. Esa división y confrontación a veces virulenta y trágica, se dio en el campo sindical, político y social hasta nuestros días. Por eso las preguntas son ¿de qué unidad hablamos y para garantizar que cosa? ¿Esa unidad incluye a De la Sota, Massa, Urtubey, Duhalde, Rodriguez Saa? ¿Se puede pensar un peronismo sin su componente más revulsivo y transformador que es el Kirchnerismo (que no solo es la Cámpora ni Cristina)? Perón decía que con los buenos solos no alcanza, (pero tienen que conducir y hegemonizar los buenos si no la causa está perdida). Es impensable, no ya asegurar el retorno al gobierno, sino meramente garantizar un repliegue ordenado para resistir la restauración conservadora, si la unidad del peronismo no se construye alrededor de lo virtuoso construido por el Kirchnerismo, que es la levadura del peronismo del siglo XXI.

En el Congreso del PJ, el “Chino” Navarro, referente insoslayable del Movimiento Evita, hizo una brillante intervención donde estableció con claridad los términos de la unidad posible y también de la divisoria de aguas: “ No se va a construir la unidad con dirigentes, sino con el pueblo en la calle, enfrentando el ajuste, porque no están en problemas los dirigentes sino nuestro pueblo. Hoy hay miles de compañeros en lo que es el primer paro al gobierno. Ahí es donde tenemos que estar nosotros”.

No sabemos como se las arreglará Vissani para conciliar esta linea de confrontación con las políticas de ajuste y subordinación al poder financiero internacional que impulsa Schiaretti, pero mientras la lucha en todos los terrenos -incluyendo el legislativo –lo encuentre de este lado, con él y con todos los que desde cualquier lugar se sumen, habrá de construirse la unidad que permita generar las condiciones necesarias para retomar la tarea de consolidación del proyecto nacional y popular.

Alberto Hernández

Publicado en La Idea de Cruz del Eje (marzo 2016)

Acerca de Alberto Hernández

Militante popular. Ex dirigente político y sindical, ex concejal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodista y escritor grado 4 en la escala Mercalli. Sueño con un mundo sin guerras, sin explotados ni explotadores donde el hombre no sea lobo del hombre.
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Una respuesta a La unidad posible y necesaria para volver

  1. Rolando dijo:

    Alberto: No puede haber alianzas sin un objetivo, un modelo de país, expresado en un programa, lo otro es oportunismo político. Lo de Vissani como lo de Bossio es puro oportunismo. Muchos formaron en el gobierno de Menem para las privatizaciones, para la apertura de las importaciones para la paridad un peso un dólar y todavía queda gente que dice que Menem es peronista. El travestismo político desalienta a la militancia que ve que un “compañero” del campo popular se sienta con el mismo tipo que aplica sanciones a los docentes por hacer paro. Con gente que votó a Macri, porque eso hizo el Partido Cordobés en su conjunto. Hay gente que considera a Schiaretti como un interlocutor válido cuando Schiaretti al salir del Congreso luego de escuchar el discurso de Macri dijo que era un discurso “en la dirección correcta”. La respuesta al Macrifascismo es un Frente Democrático Nacional que rescate las instituciones del país, que se proponga una Constituyente para barrer con los puestos de privilegio de una oligarquía enquistada en el Poder Judicial, que aplique la Ley de Medios a rajatabla, y que cambie profundamente una estructura económica donde predomina el capital multinacional en la industria, la minería a cielo abierto y el comercio internacional donde 10 empresas, muchas de ellas multinacionales comercializan el 70% de la producción agropecuaria. Una estructura oligopólica en el comercio de bienes de consumo (Carrefour, WaltMart, Coto, etc) que hace que el precio de un bien se multiplique por 7 entre el productor agropecuario y el consumidor. Una Constituyente que inicie una reforma impositiva integral, ya que la eliminación de las retenciones nos asegura que en 5 años Argentina va a ser un país monoproductor de soja (por las ventajas comparativas que tiene sobre todos los productos, la ganadería inclusive). Un sistema impositivo que castigue al rentista ya que el 70 % de las explotaciones agropecuarias están rentadas a los pools de siembra. Debemos rescatar a nuestro país para que sea como dice Aldo Ferrer un país exitoso que son aquellos que basaron su desarrollo en su propia industria nacional y no en las multinacionales que nos han transformado en un enclave para el ensamblado de los vehículos que nos exportan burlando las limitaciones del Mercosur.
    Un abrazo
    Rolando

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